Renovaciones de subsidios por desempleo suben y enfrían la señal laboral en EE.UU.
— Equipo Editorial

Las renovaciones de subsidios por desempleo en Estados Unidos aumentaron a 1,716 millones, desde 1,699 millones en la semana anterior, una señal de que, aunque los despidos continúan contenidos, encontrar un nuevo empleo puede estar tomando más tiempo. El dato llega junto con 197.000 nuevas solicitudes, por debajo de las 200.000 esperadas, y deja al mercado ante una lectura mixta del mercado laboral: baja presión por despidos, pero menor dinamismo en la contratación. Para la Reserva Federal, el equilibrio entre un empleo que pierde impulso y una inflación todavía elevada seguirá siendo determinante para las próximas decisiones de tasas.
El dato de renovaciones, también denominado continuing claims, aumentó en 17.000 hasta 1,716 millones en la semana terminada el 26 de septiembre. La cifra anterior fue revisada en 1,699 millones y el consenso esperaba 1,710 millones.
En paralelo, las nuevas solicitudes de subsidio cayeron a 197.000 durante la semana terminada el 3 de octubre, frente a 199.000 revisadas previamente y por debajo de las 200.000 que esperaba el mercado. Las solicitudes iniciales acumulan cuatro semanas consecutivas cerca de mínimos de 57 años, reforzando la caracterización de un mercado laboral de "baja contratación y bajos despidos".
Un mercado laboral estable, pero con menos contratación
La diferencia entre ambos indicadores resulta especialmente relevante. Las nuevas solicitudes reflejan principalmente el ritmo de despidos, mientras que las renovaciones permiten observar cuántas personas continúan recibiendo prestaciones después de la primera semana y funcionan como una referencia indirecta de la capacidad de los desempleados para volver a incorporarse al mercado laboral.
Por eso, el aumento hasta 1,716 millones no representa por sí mismo un deterioro abrupto del empleo. Más bien sugiere que el mercado laboral continúa resistiendo desde el lado de los despidos, pero presenta una menor velocidad de absorción de trabajadores desempleados.
La información coincide con el último informe mensual de empleo. En septiembre, Estados Unidos creó apenas 29.000 puestos de trabajo, muy por debajo de los 90.000 previstos por los economistas, mientras la tasa de desempleo aumentó de 4,1% a 4,2%. Los salarios también moderaron su ritmo, con un crecimiento mensual de 0,1% y una variación interanual de 3,0%.
El resultado configura un mercado laboral que no está mostrando un aumento generalizado de despidos, pero sí una progresiva pérdida de dinamismo en la contratación. El hecho de que la duración mediana del desempleo haya alcanzado 11,5 semanas, cerca de un máximo de cuatro años y medio, refuerza esa lectura.
La Fed recibe una señal menos clara
El informe llega en un momento particularmente sensible para la Reserva Federal. Las minutas de su reunión de septiembre mostraron que los funcionarios consideran que las condiciones del mercado laboral siguen siendo estables y, en términos generales, próximas al máximo empleo. Al mismo tiempo, la inflación continúa siendo el principal riesgo para la política monetaria.
La Fed elevó en septiembre su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta un rango de 3,75%-4,00%, en su primera subida en tres años. Sin embargo, la debilidad del crecimiento del empleo y unas lecturas de inflación más moderadas redujeron las expectativas de otra subida durante octubre, mientras el mercado continúa contemplando una posibilidad mayor de movimiento en diciembre.
Aquí aparece la principal dificultad para los inversores. Un mercado laboral que se enfría debería reducir la necesidad de nuevas subidas de tasas, pero una inflación que permanece elevada -y especialmente el impacto potencial de la energía sobre los precios- puede obligar a la Fed a mantener una postura restrictiva durante más tiempo.
El dólar y los bonos interpretan el dato
La reacción de los mercados no depende exclusivamente de las solicitudes de desempleo. El dato debe interpretarse dentro de un escenario en el que los rendimientos de los bonos estadounidenses continúan elevados y las expectativas de inflación están recibiendo presión adicional por el aumento de los costes energéticos.
El dólar se acercó este jueves a su máximo de 18 meses, mientras el índice dólar avanzaba 0,2%, hasta 102,40.
La fortaleza de la moneda estadounidense está respaldada por los elevados rendimientos de los bonos y por las señales de la Fed respecto al riesgo inflacionario.
La combinación es importante para los mercados de divisas. Un escenario de crecimiento laboral más débil puede favorecer expectativas de menor endurecimiento monetario, pero si los rendimientos de los Treasuries permanecen elevados por inflación o por mayores primas de plazo, el dólar puede mantener su atractivo relativo.
El mercado de bonos también continúa bajo presión. El Treasury a 10 años se mantenía alrededor de 5,34%, cerca de máximos desde 2002, mientras los mercados accionarios estadounidenses enfrentaban presión por la combinación de mayores rendimientos y el aumento del coste energético.
Lectura de mercado
La lectura más importante de las renovaciones de subsidios no es que el mercado laboral estadounidense se esté deteriorando rápidamente. Es que la economía comienza a mostrar una combinación más compleja: los empleadores despiden poco, pero también contratan menos.
Ese escenario puede prolongar el período de "low-hire, low-fire" que describen los economistas. Para los activos financieros, esto significa que cada nuevo dato laboral tendrá que ser interpretado conjuntamente con inflación y rendimientos, y no de manera aislada.
Para el dólar, un deterioro más pronunciado del empleo podría terminar reduciendo las expectativas de subidas de tasas y limitar su fortaleza. Para los bonos, un enfriamiento laboral sería favorable si contribuye a moderar la inflación y las expectativas de política monetaria. Para las acciones, en cambio, el efecto es más ambiguo: una Fed menos restrictiva puede favorecer las valuaciones, pero una desaceleración excesiva del empleo aumentaría las preocupaciones sobre crecimiento y beneficios empresariales.
El escenario se vuelve todavía más sensible por el frente energético. El mismo día, el petróleo registraba fuertes avances ante la escalada de ataques contra embarcaciones en Oriente Medio, mientras el Treasury a 10 años permanecía cerca de niveles máximos de varias décadas.
Conclusión FyM
El mercado laboral estadounidense todavía no está enviando una señal de recesión, pero sí de menor dinamismo. La estabilidad de las solicitudes iniciales contrasta con el aumento de las renovaciones y con una creación de empleo mensual mucho más débil, configurando un escenario en el que la Fed tendrá que equilibrar dos riesgos contrapuestos: una economía laboral que pierde velocidad y una inflación que puede recibir nuevas presiones desde la energía.
Para las próximas sesiones, la clave estará en determinar cuál de esas dos fuerzas termina dominando la expectativa de tasas. Los operadores deberán seguir especialmente la evolución de las renovaciones de subsidios, el desempleo, los salarios, las próximas señales de inflación y el comportamiento de los Treasuries. La dirección del dólar dependerá cada vez más de ese cruce entre empleo, inflación y rendimientos.