Nasdaq cae por las dudas sobre la inteligencia artificial y pierde los 29.000 puntos
— Equipo Editorial

El Nasdaq 100 profundiza su corrección y cae hasta los 28.721 puntos, presionado por los resultados de las grandes tecnológicas y las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial. Las pérdidas de Alphabet, Intel y Amazon reactivaron la toma de beneficios en Wall Street, mientras los inversores revisan las elevadas valoraciones del sector. La continuidad de la corrección dependerá de los próximos balances, las previsiones de gasto en IA y las expectativas sobre las tasas de interés de la Reserva Federal.
Wall Street pierde impulso ante las dudas sobre el negocio de la IA
La tecnología vuelve a concentrar las ventas en los mercados estadounidenses. Después de varias sesiones de avances, los resultados corporativos de los principales gigantes tecnológicos reabrieron el debate sobre cuánto tiempo necesitarán las empresas para convertir sus inversiones en inteligencia artificial en beneficios concretos.
El Nasdaq Composite perdió un 1,38% durante la sesión de ayer, mientras el S&P 500 retrocedió un 0,30%, hasta los 7.720,39 puntos. El Dow Jones también terminó en negativo, con una caída del 0,25%, hasta los 52.342,56 puntos. La diferencia entre los índices refleja una presión especialmente concentrada en las compañías tecnológicas y de crecimiento.
La corrección se extendió a las operaciones previas a la apertura del viernes. Los futuros del Nasdaq llegaron a registrar pérdidas cercanas al 2,37%, anticipando una nueva jornada de volatilidad. El mercado comenzó a descontar que los resultados de las grandes compañías no están garantizando una rentabilidad suficiente para justificar el volumen de capital destinado a infraestructura de inteligencia artificial.
Alphabet, Intel y Amazon concentran la presión vendedora
Uno de los principales detonantes fue Alphabet, matriz de Google, cuyas acciones registraron un retroceso del 12,6% durante la sesión del jueves, en su peor jornada en más de dos décadas. La compañía presentó resultados que generaron preocupación por la evolución de algunos ingresos publicitarios y por el fuerte incremento de sus inversiones en infraestructura tecnológica.

Aunque el negocio de computación en la nube mostró un crecimiento importante, el mercado centró su atención en el flujo de caja y en el volumen de recursos necesarios para sostener la expansión de la inteligencia artificial. La caída eliminó aproximadamente US$500.000 millones de capitalización bursátil, una magnitud que refleja la sensibilidad de las valoraciones tecnológicas ante cualquier señal de deterioro en las expectativas.
La presión aumentó después de los resultados de Intel y Amazon. Intel llegó a perder alrededor del 23% en las operaciones posteriores a la publicación de sus cuentas, después de presentar perspectivas de ingresos inferiores a las expectativas del mercado. La debilidad de la demanda en determinados segmentos del mercado de ordenadores personales también generó inquietud sobre la evolución de su negocio.
Amazon, por su parte, retrocedió cerca del 7% en las operaciones previas a la apertura del viernes, después de que sus resultados y previsiones despertaran dudas entre los inversores. La atención continúa puesta en el crecimiento de Amazon Web Services (AWS), pero también en el elevado gasto de capital necesario para ampliar su infraestructura de inteligencia artificial.
Este comportamiento confirma un cambio en el criterio de valoración de Wall Street: ya no alcanza con anunciar inversiones multimillonarias en inteligencia artificial o mostrar crecimiento en la demanda de servicios tecnológicos. Los inversores comienzan a exigir evidencias más concretas de rentabilidad, generación de efectivo y capacidad para sostener los márgenes.
El calendario de resultados de esta semana, con Microsoft, Alphabet, Amazon e Intel entre sus protagonistas, constituye una referencia central para comprender el movimiento. La evolución de los balances y las previsiones corporativas será determinante para evaluar si la corrección representa una toma de beneficios puntual o el comienzo de un ajuste más profundo en las valoraciones del sector.
La Fed y los rendimientos mantienen la presión sobre las valoraciones
El escenario monetario también forma parte del contexto. La Reserva Federal mantuvo sin cambios las tasas de interés en su última reunión, pero la decisión no consiguió despejar las dudas sobre el costo del financiamiento ni sobre la evolución de la inflación estadounidense.
Los datos económicos publicados durante la semana mostraron un crecimiento del PIB del 3,4% en el tercer trimestre, mientras que la inflación subyacente medida por el índice PCE se situó en el 3,1% interanual. La combinación de crecimiento económico sólido y presiones inflacionarias persistentes limita el margen de actuación de la autoridad monetaria.
Las compañías tecnológicas de crecimiento son particularmente sensibles a este escenario. Sus valoraciones dependen en buena medida de los beneficios que esperan generar en los próximos años, por lo que unas tasas de descuento elevadas reducen el valor presente de esos flujos futuros.
En el mercado de deuda, el rendimiento del Treasury estadounidense a diez años descendió hacia el 4,92%, reflejando una mayor demanda de activos de renta fija en medio de la incertidumbre bursátil. Sin embargo, la caída de los rendimientos no fue suficiente para compensar la presión generada por los resultados corporativos.
La relación entre política monetaria, rentabilidad empresarial y valoraciones tecnológicas seguirá siendo uno de los principales factores de referencia. En este contexto, la decisión de la Fed y sus implicancias para el dólar y los mercados constituye un elemento central para interpretar la evolución de los activos de riesgo.
Nasdaq 100: el análisis técnico confirma el deterioro del impulso
Desde el punto de vista técnico, el NAS100 muestra una aceleración de las ventas en temporalidad de cuatro horas. El índice, que había alcanzado niveles próximos a los 29.760 puntos durante el tramo alcista del 27 y 28 de octubre, perdió impulso y comenzó una secuencia de máximos y mínimos descendentes.
La cotización se sitúa actualmente en 28.721,35 puntos, lo que representa un retroceso aproximado del 3,5% respecto del máximo observado en el gráfico.

La pérdida de los 29.000 puntos constituye una señal de debilitamiento de la estructura de corto plazo, especialmente porque el precio también se encuentra por debajo de la media móvil representada en el indicador.
Las bandas de Bollinger muestran una ampliación de su rango, compatible con un aumento de la volatilidad. El precio se aproxima a la banda inferior, situada en la región de los 28.674 puntos, una referencia técnica inmediata que podría funcionar como zona de estabilización si aparece demanda compradora.
El RSI de 14 períodos se ubica en 30,48, muy cerca del umbral convencional de sobreventa de 30 puntos. Esta lectura refleja la intensidad del movimiento bajista, aunque por sí sola no constituye una señal de recuperación. En mercados con fuerte presión vendedora, el indicador puede permanecer durante varias velas en niveles reducidos.
En el corto plazo, la zona de 28.674-28.600 puntos aparece como primera referencia de soporte. Una pérdida sostenida de esa región podría extender la corrección hacia niveles inferiores. Por el contrario, una recuperación de los 28.870-29.000 puntos sería necesaria para comenzar a aliviar la presión inmediata, mientras que la zona de 29.360 puntos representa una resistencia técnica posterior.
Lectura de mercado: los inversores empiezan a exigir rentabilidad
La corrección del Nasdaq refleja algo más que una reacción negativa a determinados resultados empresariales. El mercado está modificando sus criterios de valoración para las compañías vinculadas a la inteligencia artificial.
Durante los últimos trimestres, las expectativas de crecimiento asociadas a esta tecnología permitieron sostener valoraciones elevadas y fuertes entradas de capital en fabricantes de semiconductores, proveedores de infraestructura y grandes plataformas digitales. Sin embargo, el incremento del gasto de capital comienza a generar interrogantes sobre los plazos de recuperación de esas inversiones.
La reacción desigual entre sectores también resulta significativa. Mientras las grandes tecnológicas concentran las pérdidas, otros segmentos del mercado muestran una resistencia relativa. El avance de las pequeñas compañías estadounidenses durante la sesión del jueves, en contraste con la caída del Nasdaq, sugiere que el movimiento responde principalmente a una rotación sectorial y a una revisión de las expectativas sobre la IA, más que a una liquidación generalizada de toda la renta variable.
En este escenario, el comportamiento de los principales índices bursátiles y la rotación sectorial en Wall Street será relevante para determinar si las ventas permanecen concentradas en tecnología o comienzan a extenderse hacia otros sectores.
Conclusión FyM: Wall Street pone a prueba las valoraciones tecnológicas
La caída del Nasdaq introduce una nueva etapa de exigencia para las grandes compañías tecnológicas. El mercado no está cuestionando necesariamente el potencial de la inteligencia artificial, sino la velocidad con la que las inversiones podrán traducirse en ingresos, márgenes y generación de efectivo.
Durante las próximas sesiones, la atención estará puesta en la capacidad de recuperación de las principales acciones tecnológicas, las nuevas previsiones de inversión en infraestructura de IA y la evolución de los rendimientos de los bonos estadounidenses.
Desde el punto de vista técnico, el NAS100 necesita defender la región de los 28.600-28.674 puntos para evitar una extensión inmediata del movimiento bajista. Una recuperación de los 29.000 puntos permitiría reducir parte de la presión, aunque todavía sería necesario recuperar resistencias superiores para confirmar un cambio de tendencia de corto plazo.
La cuestión central para Wall Street será si las valoraciones actuales todavía reflejan adecuadamente el potencial de crecimiento de la inteligencia artificial o si el mercado está comenzando a descontar un período más prolongado de inversiones elevadas y retornos menos inmediatos.