EUR/USD cae con fuerza tras el IPC de EE. UU. y pierde los 1,1140

— Equipo Editorial

EUR/USD cae con fuerza tras el IPC de EE. UU. y pierde los 1,1140

El EUR/USD se desplomó tras la publicación del índice de precios al consumidor (IPC) de Estados Unidos correspondiente a septiembre de 2026, con una caída que llevó la cotización hasta la zona de 1,1136. La reacción coincide con una inflación interanual del 3,7%, superior al 3,6% previsto, y una inflación subyacente que también superó las expectativas. El movimiento refuerza la presión bajista sobre el euro frente al dólar y deja el foco en los próximos datos estadounidenses, los rendimientos de los bonos del Tesoro y las expectativas sobre las decisiones de la Reserva Federal.

La magnitud de la caída destaca frente a la negociación relativamente estable que precedió al dato. Antes del movimiento, el par se movía cerca de 1,1190–1,1200; después, registró una venta abrupta que lo llevó hacia 1,1140 y por debajo de ese nivel. La velocidad del ajuste sugiere una reacción inmediata del mercado a la publicación, aunque el gráfico por sí solo no permite determinar cuánto corresponde a nuevas posiciones, activación de órdenes o menor liquidez durante el anuncio.

El contexto macroeconómico favorece una lectura más cautelosa sobre la posibilidad de recortes de tasas en Estados Unidos. La inflación general avanzó un 0,6% mensual y un 3,7% interanual, mientras que la subyacente aumentó un 0,3% mensual y un 2,6% anual. La sorpresa en los indicadores subyacentes es especialmente relevante porque puede indicar que las presiones sobre los precios siguen siendo persistentes incluso más allá de los componentes más volátiles.

EUR/USD: una caída cercana a 60 pips en pocos minutos

La lectura técnica del gráfico muestra la dimensión del ajuste. El par pasó de operar en torno a 1,1195–1,1200 a marcar aproximadamente 1,11366, lo que representa una caída cercana a 60 pips desde la zona previa al desplome. La ruptura se produjo mediante una vela bajista de gran amplitud, seguida por una prolongación del descenso y un rebote limitado.

El precio también atravesó la zona de 1,1150, que había quedado dentro del recorrido de la caída. Tras el movimiento inicial, el EUR/USD intentó estabilizarse alrededor de 1,1135–1,1140, pero sin recuperar de forma significativa el terreno perdido. Esta reacción indica que, al cierre del tramo visible, los vendedores mantenían el control del impulso de muy corto plazo.

El RSI de 14 períodos en cinco minutos cayó hasta aproximadamente 17,3, una lectura que refleja una condición de sobreventa extrema en ese marco temporal. Esto no confirma por sí mismo un cambio de tendencia: sí advierte que el movimiento fue muy rápido y que podrían aparecer rebotes técnicos o una fase de consolidación. Para evaluar una recuperación más consistente, el precio tendría que volver a superar resistencias inmediatas y sostenerse por encima de ellas.

Niveles técnicos que pueden definir las próximas sesiones

La zona de 1,1135–1,1140 constituye la referencia inmediata de estabilización, porque coincide con los mínimos visibles al final del gráfico. Si el par rompe ese rango y mantiene la presión vendedora, el mercado podría extender el ajuste hacia niveles inferiores, aunque el siguiente objetivo deberá confirmarse con la evolución de las cotizaciones.

Por arriba, 1,1150 aparece como una primera referencia de recuperación tras la ruptura. Una vuelta por encima de ese nivel sería una señal inicial de alivio, pero no bastaría para neutralizar el impulso bajista. La zona de 1,1180–1,1190 sería relevante para medir una recuperación de mayor alcance, mientras que el área de 1,1195–1,1200 representa el rango previo al movimiento abrupto.

Estos niveles son referencias técnicas derivadas del tramo observado, no objetivos garantizados. En un entorno de elevada volatilidad, las rupturas pueden producir movimientos rápidos en ambas direcciones, especialmente cuando se ejecutan órdenes acumuladas alrededor de niveles intradía.

El petróleo y la política monetaria también condicionan al euro

El movimiento del EUR/USD no depende únicamente de los datos estadounidenses. El encarecimiento de la energía puede afectar a ambas economías, aunque sus consecuencias sobre las expectativas de inflación y las decisiones de los bancos centrales pueden diferir.

El petróleo por encima de los US$100 por barril ha mantenido los riesgos inflacionarios en primer plano. Si los costes energéticos siguen elevados, tanto la Fed como el Banco Central Europeo podrían afrontar mayores dificultades para flexibilizar sus políticas monetarias. Sin embargo, una reacción más restrictiva de la Fed frente a una moderación relativa de las expectativas europeas podría ampliar la ventaja de rentabilidad del dólar.

Este equilibrio es importante para el euro, que también está expuesto a las preocupaciones fiscales en Francia y a la evolución de los rendimientos soberanos europeos. El análisis de los riesgos que el petróleo y las tasas trasladan a los mercados ayuda a contextualizar por qué la energía puede influir simultáneamente en las expectativas de inflación, las divisas y los bonos.

Conclusión FyM: el mercado busca confirmar la presión bajista

La caída del EUR/USD tras el IPC estadounidense combina una sorpresa inflacionaria al alza con un ajuste técnico muy pronunciado. El descenso hasta 1,11366 y el RSI cercano a 17 reflejan una fuerte presión vendedora en el marco de cinco minutos, pero no permiten concluir, por sí solos, que el movimiento continuará sin interrupciones.

En las próximas sesiones, la clave será comprobar si el par consolida por debajo de 1,1150 o consigue recuperar ese nivel. También deberán seguirse los rendimientos del Tesoro estadounidense, los comentarios de los responsables de la Fed y los próximos indicadores de inflación, porque serán determinantes para la evolución de las expectativas monetarias.

Para los operadores, el principal riesgo inmediato es confundir un rebote técnico con una reversión sostenida. Mientras el precio no recupere zonas relevantes y la presión macroeconómica continúe favoreciendo al dólar, el escenario seguirá siendo vulnerable a nuevos descensos. Una estabilización de los rendimientos o señales de moderación inflacionaria podrían, en cambio, abrir espacio para una recuperación del euro.