BRICS en Nueva Delhi: el bloque busca más peso global mientras avanza hacia un sistema financiero menos dependiente del dólar
— Equipo Editorial

La 18ª cumbre de los BRICS comenzó hoy en Nueva Delhi, con India como país anfitrión y con una agenda que combina economía, comercio, energía, tecnología y reforma de la gobernanza internacional. El encuentro reúne a los 11 miembros actuales del bloque en un momento especialmente complejo para la economía mundial, marcado por las guerras en Ucrania y Oriente Medio, las tensiones comerciales y la creciente disputa por el futuro del sistema financiero internacional.
Más que una reunión diplomática, la cumbre representa una prueba para la capacidad del BRICS de transformarse en una plataforma económica con mayor autonomía frente a las instituciones dominadas históricamente por Estados Unidos y Europa.
El punto central para los mercados es que el bloque está avanzando en pagos transfronterizos, utilización de monedas nacionales y cooperación financiera, aunque la creación de una moneda común no aparece como el objetivo inmediato de India.
La importancia del encuentro también reside en sus dimensiones. Los BRICS están integrados actualmente por Brasil, China, Egipto, Etiopía, India, Indonesia, Irán, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica y Emiratos Árabes Unidos. Según el Gobierno indio, el grupo representa aproximadamente 49,5% de la población mundial, 40% del PIB global y 26% del comercio internacional.
Nueva Delhi pone al Global South en el centro de la agenda
India asumió la presidencia del BRICS el 1 de enero de 2026 y organizó la cumbre bajo el lema “Building for Resilience, Innovation, Cooperation and Sustainability”, una estrategia que busca presentar al bloque como un mecanismo práctico de cooperación y no solamente como una estructura geopolítica de oposición a Occidente.
La agenda oficial incluye seguridad alimentaria y energética, salud, infraestructura, resiliencia ante desastres, cadenas de suministro, tecnología, comercio, inversión y conectividad.
Pero detrás de esos temas aparece una cuestión de mayor alcance: cómo aumentar la capacidad de decisión de las economías emergentes en instituciones como Naciones Unidas, el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio.
El primer día de la cumbre comenzó precisamente con una sesión dedicada a la “gobernanza global inclusiva y el fortalecimiento del multilateralismo”. La presidencia india pretende que el resultado sea una hoja de ruta para aumentar la representación de los países en desarrollo dentro de las instituciones internacionales.
Reuters informó además que los miembros consiguieron alcanzar un acuerdo sobre una declaración conjunta antes de la reunión de líderes, un resultado relevante debido a las diferencias existentes entre algunos integrantes sobre los conflictos de Oriente Medio. El texto busca mantener una posición común sobre cuestiones de gobernanza global y condenar determinadas acciones unilaterales sin convertir la declaración en una confrontación directa con un país específico.
El verdadero frente económico: reducir la dependencia del dólar
Para los mercados financieros, probablemente el aspecto más importante de la cumbre sea el intento de desarrollar una infraestructura de pagos que permita incrementar el comercio entre miembros utilizando monedas nacionales.
Durante las reuniones preparatorias, ministros de Finanzas y autoridades monetarias del bloque respaldaron mecanismos “pragmáticos” y eficientes para facilitar pagos transfronterizos y aumentar el uso de monedas locales en comercio e inversión.
El objetivo es significativo, pero debe interpretarse correctamente.
Los BRICS no están, al menos por ahora, sustituyendo al dólar como moneda dominante del sistema financiero internacional. El planteamiento que gana fuerza es diferente: reducir la necesidad de utilizar dólares en determinadas operaciones bilaterales o intrabloque.
India, en particular, parece inclinarse por conectar sistemas nacionales de pagos y monedas digitales de bancos centrales antes que impulsar una moneda común del BRICS.
El modelo puede incluir interoperabilidad entre sistemas de pagos, utilización de monedas locales y nuevas infraestructuras digitales. En este sentido, India busca aprovechar el desarrollo de UPI, mientras Brasil cuenta con Pix como uno de los sistemas de pagos instantáneos más importantes del mundo.
El Financial Times señala que UPI y Pix procesaron conjuntamente más de US$10 billones en transacciones durante los últimos 18 meses, aunque la utilización transfronteriza continúa siendo relativamente pequeña y existen obstáculos técnicos, regulatorios y de desequilibrios comerciales.
La cuestión, por lo tanto, no es si el dólar desaparecerá del comercio internacional. No existe evidencia de un escenario semejante.
La pregunta relevante para los mercados es otra:
¿Puede el BRICS crear una infraestructura suficientemente eficiente para que una parte creciente del comercio internacional pueda liquidarse sin pasar necesariamente por el dólar?
Si la respuesta fuera afirmativa a largo plazo, el impacto sería mucho más importante sobre la arquitectura financiera internacional que la creación de una eventual moneda común.
Dólar estadounidense: de sus orígenes al mercado global
India evita una ruptura frontal con Washington
El posicionamiento de Nueva Delhi es especialmente relevante porque India mantiene simultáneamente relaciones estratégicas con Estados Unidos, Rusia, China, Irán y las economías del Golfo.
El país necesita mantener acceso a tecnología occidental, inversión extranjera y mercados desarrollados, pero también considera fundamental preservar sus vínculos energéticos y estratégicos con Rusia.
La reunión del viernes entre Narendra Modi y Vladimir Putin mostró precisamente esta combinación. Ambos gobiernos acordaron profundizar la cooperación en comercio, defensa, energía, infraestructura y otros sectores, mientras reiteraron el objetivo de elevar el comercio bilateral hasta US$100.000 millones para 2030, desde aproximadamente US$70.000 millones en 2024-25.
El petróleo ocupa un lugar central.
India continúa comprando grandes volúmenes de crudo ruso porque considera que necesita energía segura y competitiva para sostener el crecimiento de su economía. Esa posición la coloca en una situación delicada frente a las presiones estadounidenses y las posibles sanciones secundarias contra compradores de energía rusa.
La discusión sobre pagos en monedas nacionales, por lo tanto, no puede separarse de la energía.
Si India compra petróleo ruso y puede liquidar una parte creciente de esas operaciones mediante mecanismos alternativos al dólar, el incentivo económico para desarrollar una infraestructura financiera propia aumenta.
El problema es que también aparecen desequilibrios comerciales, controles de capital, convertibilidad limitada de algunas monedas y diferencias regulatorias.
Por eso, la desdolarización será probablemente un proceso gradual y fragmentado, no un cambio abrupto de régimen.
Petróleo, rutas comerciales y el nuevo riesgo geopolítico
La cumbre se desarrolla además en un momento particularmente complejo para el mercado energético.
Las guerras en Oriente Medio y Ucrania han afectado rutas marítimas, seguros, costos logísticos y disponibilidad de energía. India ha colocado explícitamente la seguridad de las rutas comerciales y de los trabajadores marítimos dentro de su agenda.
Modi destacó la importancia de garantizar la libertad de navegación y la seguridad de los marinos, una cuestión especialmente sensible ante las alteraciones en las rutas energéticas.
Esto tiene una traducción inmediata para los mercados.
El petróleo continúa operando con una elevada prima geopolítica y el Brent se encuentra por encima de US$100 por barril, mientras el WTI se mueve alrededor de ese nivel.
Un petróleo elevado puede generar un segundo efecto sobre el BRICS: aumenta la importancia de los países productores de energía dentro del bloque y, simultáneamente, incrementa las presiones inflacionarias sobre los grandes importadores.
India es un claro ejemplo.
Para Nueva Delhi, petróleo caro significa mayores costos de importación y presión sobre la balanza comercial. Para Arabia Saudita, Rusia, Emiratos Árabes Unidos y otros productores, los precios elevados generan una dinámica diferente.
El BRICS, por lo tanto, no constituye un bloque homogéneo en materia energética.
Petróleo hoy: Brent supera los US$105 y WTI se acerca a US$100
China y Rusia quieren un BRICS más económico y menos occidental
La presencia de Xi Jinping y Vladimir Putin agrega una dimensión geopolítica adicional a la reunión.
Rusia pretende utilizar el BRICS como plataforma para ampliar sus vínculos económicos y reducir el impacto de las sanciones occidentales. Putin ha defendido una transformación del grupo hacia una asociación económica más práctica, con énfasis en tecnología, infraestructura, inversión y sistemas de pagos.
China, por su parte, tiene interés en ampliar el peso de las economías emergentes dentro de las instituciones internacionales y aumentar la utilización internacional del yuan.
Pero aquí aparece una de las principales contradicciones del BRICS.
China es, con mucha diferencia, la mayor economía del grupo y tiene una posición comercial dominante frente a numerosos miembros. Esto puede generar una dependencia respecto del yuan en lugar de una verdadera diversificación monetaria.
India es consciente de ese riesgo.
Por eso, Nueva Delhi parece preferir una arquitectura basada en múltiples monedas nacionales y sistemas de pago interoperables, antes que reemplazar la dependencia del dólar por una dependencia del yuan.
Esa diferencia explica buena parte de la estrategia india.
El encuentro entre Modi y Xi puede ser uno de los momentos clave
La relación entre India y China constituye otro de los grandes factores que determinarán hasta dónde puede avanzar el BRICS.
Ambos países mantienen disputas territoriales y compiten por influencia económica y estratégica en Asia. Sin embargo, el comercio bilateral sigue siendo considerable y China continúa siendo una fuente fundamental de importaciones para India.
Reuters señala que las relaciones entre ambos países han experimentado una mejora gradual después de años de fuertes tensiones tras el enfrentamiento militar de 2020.
La participación de Xi en Nueva Delhi ofrece, por tanto, una oportunidad para separar parcialmente la rivalidad bilateral del funcionamiento del BRICS.
Para India, el mensaje es claro: puede competir con China en Asia y, simultáneamente, utilizar el BRICS como mecanismo de cooperación.
Esa flexibilidad es una de las características centrales de la política exterior de Modi.
El gran límite del BRICS: intereses demasiado diferentes
El crecimiento del grupo también genera su principal problema.
Los BRICS actuales incluyen democracias, monarquías y regímenes políticos con modelos económicos muy diferentes. También reúne países exportadores e importadores de energía, economías con superávit comercial y otras con fuertes déficits, además de Estados que mantienen relaciones estratégicas con Washington y otros que están enfrentados con Estados Unidos.
El conflicto en Oriente Medio es una demostración de esa dificultad.
Irán y Emiratos Árabes Unidos forman parte del mismo grupo, pero mantienen posiciones muy diferentes frente a la guerra regional. Arabia Saudita también tiene intereses propios y una relación estratégica con Estados Unidos.
El resultado es un bloque con capacidad económica creciente, pero con una cohesión política limitada.
El Financial Times destaca precisamente que las diferencias entre sus miembros, la creciente influencia de China y las tensiones entre India y China pueden limitar la capacidad del grupo para adoptar una agenda verdaderamente unificada.
Esto es fundamental para interpretar cualquier anuncio de la cumbre.
El BRICS puede convertirse en una plataforma más relevante sin convertirse necesariamente en una alianza económica integrada al estilo de la Unión Europea.
Qué significa la cumbre para los mercados
La reunión de Nueva Delhi no debería interpretarse como un evento capaz de provocar por sí solo un cambio inmediato en el precio del dólar, el oro o las acciones.
Su importancia es principalmente estructural.
Para el dólar, una expansión gradual de los pagos en monedas nacionales podría reducir marginalmente su utilización en determinados corredores comerciales. Pero la profundidad del mercado estadounidense, la liquidez del Treasury y la enorme participación del dólar en Forex siguen constituyendo barreras muy importantes para cualquier sustitución rápida.
Para el oro, el proceso puede tener una lectura diferente.
Una mayor diversificación de reservas internacionales y una percepción de fragmentación del sistema monetario pueden reforzar el interés de algunos bancos centrales por mantener activos fuera del sistema financiero estadounidense.
Oro: historia, origen y evolución en los mercados
Para las materias primas, el factor determinante seguirá siendo la combinación entre geopolítica, oferta y demanda. Un BRICS más coordinado podría facilitar acuerdos energéticos y comerciales, pero no elimina los riesgos físicos derivados de guerras, sanciones o interrupciones de rutas.
Para los mercados emergentes, en cambio, el desarrollo de sistemas de pago alternativos podría tener una importancia mayor.
Menores costos de liquidación, mayor utilización de monedas locales y sistemas digitales interoperables podrían reducir algunos costos asociados al comercio internacional.
El desafío será convertir los anuncios políticos en infraestructura financiera efectiva.
Lectura de mercado
La cumbre de Nueva Delhi muestra que el BRICS está evolucionando desde una agrupación de grandes economías emergentes hacia una plataforma más amplia de coordinación económica y geopolítica.
Pero el proceso tiene dos velocidades.
En el plano político, el bloque puede avanzar rápidamente en declaraciones sobre multilateralismo, reforma de las instituciones internacionales y mayor representación del Global South.
En el plano financiero, el cambio será mucho más lento.
Crear sistemas de pagos alternativos es posible. Conseguir que esos sistemas tengan la liquidez, convertibilidad, profundidad y confianza necesarias para competir con el dólar es mucho más difícil.
Por eso, la señal más importante de esta cumbre no es una eventual “moneda BRICS”.
Es la construcción gradual de una infraestructura financiera paralela, basada en monedas nacionales, pagos digitales, bancos centrales y acuerdos bilaterales.
El éxito de UPI y Pix demuestra que existen herramientas tecnológicas para hacerlo. Pero convertirlas en una red financiera internacional requerirá resolver cuestiones de regulación, liquidez, convertibilidad y desequilibrios comerciales.
En ese sentido, el BRICS no está anunciando el final del sistema del dólar.
Está intentando construir más opciones dentro de ese sistema.
Conclusión FyM
La reunión de los BRICS en Nueva Delhi representa una de las señales más importantes de 2026 sobre la evolución del orden económico internacional.
India intenta mantener al bloque alejado de la imagen de una alianza exclusivamente antiestadounidense y apuesta por una agenda de resiliencia, innovación, comercio, tecnología y mayor representación del Global South.
Rusia y China, en cambio, ven en el BRICS una oportunidad para avanzar hacia una arquitectura internacional menos dependiente de las instituciones occidentales.
La convergencia entre ambas posiciones puede encontrarse en los sistemas de pagos, el comercio en monedas nacionales y la cooperación económica.
El resultado más probable no es el reemplazo del dólar, sino una mayor fragmentación del sistema financiero internacional.
Para los inversores, esa tendencia tiene consecuencias que van mucho más allá de Nueva Delhi. Una economía mundial dividida en mayores bloques comerciales puede modificar los flujos de capital, la demanda de dólares, el comportamiento de las monedas emergentes, los precios de las materias primas y la composición de las reservas de los bancos centrales.
Y mientras el petróleo continúa incorporando una prima geopolítica y las grandes potencias disputan las reglas del comercio internacional, el BRICS busca convertir su peso demográfico y económico en influencia institucional.
La pregunta que queda para los mercados no es si el BRICS reemplazará al dólar.
Es cuánto del comercio y de las finanzas internacionales podrá realizarse, en los próximos años, sin necesitarlo.