Semana clave: el rebote se pone a prueba ante energía e inflación.

— Equipo Editorial

Semana clave: el rebote se pone a prueba ante energía e inflación.

La semana cerró con un cambio claro en el tono del mercado. Lo que comenzó como una fase de consolidación para los activos de riesgo terminó derivando en un escenario más defensivo, condicionado por la evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto directo en la energía.

El foco volvió a estar en el Estrecho de Hormuz, un punto crítico para el comercio global de petróleo. La situación fue dinámica: intentos de normalización durante la semana seguidos por nuevas restricciones hacia el cierre. Según Reuters, incluso se reportaron advertencias a buques y episodios de tensión directa en la zona, lo que confirma que el riesgo sigue vigente y lejos de resolverse.

En este contexto, el petróleo mostró alta volatilidad, pero con un comportamiento más complejo de lo esperado. A diferencia de episodios anteriores, el WTI no logró sostener niveles por encima de 100 USD durante la semana y terminó corrigiendo hacia la zona de 80-85 USD al cierre, reflejando una combinación de toma de ganancias, ajustes técnicos y dudas sobre la demanda global.

Este movimiento deja una lectura clave: el mercado reconoce el riesgo en la oferta, pero todavía no descuenta un shock sostenido. Sin embargo, el impacto en expectativas inflacionarias ya comienza a hacerse visible.

En Estados Unidos, los datos de inflación de la semana confirmaron un repunte relevante, especialmente en el componente energético. Esto vuelve a tensionar el escenario para la Reserva Federal, que enfrenta un entorno donde la desinflación pierde velocidad justo cuando el crecimiento empieza a mostrar señales más mixtas.

En divisas, el comportamiento fue coherente con este contexto. El dólar mantuvo un sesgo firme, apoyado tanto en su rol de refugio como en el ajuste de expectativas sobre tasas. Las monedas cíclicas y ligadas al crecimiento mostraron mayor debilidad relativa, mientras el EUR/USD se mantuvo presionado en la zona media del rango reciente.

En renta variable, los índices lograron sostenerse, pero con una clara señal de selectividad. No hubo una corrección generalizada, pero sí una dispersión marcada entre sectores y compañías. El flujo de capital no salió del mercado, sino que rotó hacia activos más defensivos o vinculados a energía.

El mercado cripto, por su parte, mostró una dinámica más sólida de lo esperado. Bitcoin se mantuvo durante toda la semana por encima de los 70.000 USD, con cierres incluso en la zona de 75.000-77.000 según datos de Investing, lo que refleja una resiliencia creciente dentro del ecosistema. Sin embargo, las altcoins no acompañaron con la misma intensidad, evidenciando un mercado aún selectivo.

De cara a la semana que comienza, el mercado enfrenta tres catalizadores claros.

Primero, la evolución del frente geopolítico. Cualquier novedad en torno al Estrecho de Hormuz seguirá teniendo impacto directo en energía y, por extensión, en inflación.

Segundo, los datos macroeconómicos en Estados Unidos, con foco en indicadores de precios y actividad que ayudarán a definir si la presión inflacionaria se consolida o se modera.

Y tercero, la temporada de resultados, que comienza a tomar protagonismo. Según Investing, cerca de una quinta parte del S&P 500 reportará en los próximos días, lo que pone el foco en el guidance corporativo más que en los resultados pasados.

Conclusión FyM

La semana dejó una señal clara: el mercado no está en ruptura, pero tampoco en confort.

El rebote en activos de riesgo sigue vigente, pero ahora enfrenta un entorno más complejo, donde la energía vuelve a ser protagonista, la inflación reaparece como riesgo y la geopolítica limita la visibilidad.

No es un mercado débil. Es un mercado que está recalibrando expectativas.

Y en ese proceso, la selectividad deja de ser una opción para convertirse en una necesidad.