¿Se acabó el rally? Wall Street enfrenta su primera gran prueba

— Equipo Editorial

¿Se acabó el rally? Wall Street enfrenta su primera gran prueba

La semana pasada dejó un cambio significativo en la narrativa de los mercados globales. El optimismo que había sostenido durante varias semanas a Wall Street perdió fuerza frente a una combinación más incómoda de factores: el fuerte repunte de los rendimientos de los bonos estadounidenses, el aumento del petróleo por las tensiones entre Estados Unidos e Irán y una mayor incertidumbre sobre el rumbo de la política monetaria de la Reserva Federal.

El resultado fue una semana de corrección para las principales bolsas estadounidenses. El S&P 500 cayó 1,43%, el Nasdaq perdió 2,05% y el Dow Jones retrocedió 0,85%, poniendo fin a la racha de tres semanas consecutivas de avances del S&P 500 y el Nasdaq. El Russell 2000 también terminó a la baja, con una caída semanal de 1,6%.

La clave no estuvo solamente en las acciones. El mercado comenzó a comportarse nuevamente como un sistema dominado por las tasas de interés: cuando los rendimientos largos de los Treasuries subieron con fuerza, las valoraciones bursátiles se comprimieron; cuando el Tesoro estadounidense anunció una ampliación de sus recompras de deuda, parte de la presión se alivió. Pero la intervención no resolvió el problema de fondo: déficit fiscal elevado, inflación energética y dudas sobre la trayectoria de la Fed.

MERCADOS EN PERSPECTIVA

ENERGÍA

El petróleo fue uno de los grandes protagonistas de la semana. El Brent cerró el viernes en 94,39 dólares por barril, con una ganancia semanal de 6,39%, mientras que el WTI terminó en 87,06 dólares y acumuló un avance de 5,66%. Ambos contratos alcanzaron durante la semana sus niveles más altos desde julio.

El movimiento estuvo directamente relacionado con la escalada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán. Las amenazas de Washington de imponer nuevas sanciones a los países que comercien con Teherán aumentaron el riesgo de nuevas restricciones sobre la oferta, mientras que el tráfico a través del estrecho de Ormuz continúa por debajo de los niveles habituales.

La consecuencia para los mercados es particularmente importante porque el petróleo vuelve a actuar como una variable inflacionaria. El problema ya no es únicamente cuánto vale el barril, sino cuánto tiempo puede permanecer por encima de 90 dólares y qué impacto puede tener sobre inflación, consumo y política monetaria.

En las cotizaciones proporcionadas al inicio de la nueva semana, el WTI aparece en 85,08 dólares, con una variación de -2,27%, mientras que el Brent se ubica en 90,53 dólares, con una caída de 2,31%. El retroceso inicial refleja toma de beneficios después del fuerte avance semanal, pero no elimina el riesgo geopolítico que sostiene la prima del crudo.

El gas natural también comenzó con presión vendedora, en 2,762 dólares, con una variación de -1,74%.

METALES

El oro fue uno de los grandes ganadores del cambio de régimen en los mercados. El metal cerró el viernes en 4.623,94 dólares por onza, con un avance de aproximadamente 2,4% en la sesión y más de 5% durante la semana, acumulando su tercera semana consecutiva de ganancias.

El movimiento respondió a una combinación de factores: debilidad del dólar, incertidumbre fiscal estadounidense, volatilidad de los bonos y reducción de las expectativas sobre una política monetaria más restrictiva.

La cotización proporcionada para el inicio de la nueva semana muestra al XAU/USD en 4.615,20 dólares, con una variación de +0,24%. El precio continúa cerca de los máximos recientes y mantiene una estructura claramente diferente a la de los activos de riesgo.

La plata también mostró fortaleza durante la semana. Reuters señaló una subida semanal de 2,3%, mientras que el platino avanzó 2,8% y el paladio 0,8%.

En las cotizaciones actuales, la plata aparece en 68,6620 dólares, con una variación de -0,47%, mientras que el cobre se ubica en 6,5640 dólares, con una caída de 0,24%. El platino cotiza en 1.879,70 dólares y retrocede 0,62%, mientras que el paladio se sitúa en 1.349,50 dólares, con una variación de -0,28%.

La lectura conjunta es clara: los metales preciosos mantienen una demanda defensiva, mientras los industriales están más expuestos a las dudas sobre crecimiento y actividad.

FOREX

El mercado cambiario reflejó una de las principales transformaciones de la semana: el dólar dejó de beneficiarse automáticamente de la búsqueda de seguridad.

El índice dólar se mantuvo alrededor de 98,8 puntos hacia el cierre semanal, mientras el billete verde atravesó una fuerte volatilidad después de que el Tesoro anunciara que duplicaría el tamaño de sus recompras de bonos de largo plazo. La primera reacción fue una caída del dólar, asociada a las dudas sobre el déficit fiscal y a la percepción de que Washington estaba intentando contener los rendimientos de la deuda.

El EUR/USD cerró la semana cerca de 1,1704 y acumuló un avance semanal de aproximadamente 1,33%. En la cotización proporcionada para el inicio de la nueva semana, el par aparece en 1,1678, con una variación prácticamente plana de +0,01%.

La libra también mantuvo una trayectoria favorable. GBP/USD se ubica en 1,3645; la libra se encamina a su cuarta semana consecutiva de ganancias, respaldada por expectativas de tasas relativamente elevadas en Reino Unido y por la debilidad del dólar.

El yen continúa bajo presión. USD/JPY aparece en 158,92, con una variación de -0,04%. El nivel sigue siendo elevado y mantiene al mercado atento a cualquier señal del Banco de Japón sobre una eventual normalización monetaria.

En las monedas de materias primas, AUD/USD se encuentra en 0,7169, mientras USD/CAD cotiza en 1,3796, con una variación de +0,21%. El dólar canadiense enfrenta además el impacto de la nueva escalada comercial con Estados Unidos.

Entre los mercados emergentes, USD/BRL aparece en 5,1433, con una caída de 1,04%, mientras USD/MXN cotiza en 16,9824 y avanza 0,20%.

La fotografía general muestra una característica importante: el dólar ya no es el único refugio. El oro, algunas monedas europeas y determinados activos alternativos también están capturando flujos defensivos.

RENTA VARIABLE

Wall Street fue el principal reflejo del cambio de sentimiento.

El S&P 500 cerró el viernes en 7.674,37 puntos, con una subida diaria de 0,4%, pero terminó la semana con una caída de 1,4%. El Nasdaq cerró en 26.180,45 puntos y perdió 2,1% durante la semana, mientras el Dow Jones terminó en 53.277,01 puntos, con una caída semanal de 0,8%. El Russell 2000 cerró en 3.017,87 puntos y retrocedió 1,6%.

La particularidad del movimiento es que no se produjo por un deterioro evidente de los beneficios empresariales. La presión llegó principalmente desde el mercado de bonos.

El rendimiento del Treasury a 30 años alcanzó 5,34%, su nivel más alto desde 2007, y los inversores comenzaron a exigir una prima mayor por mantener deuda estadounidense de largo plazo.

Ese aumento de los rendimientos afecta especialmente a las compañías tecnológicas y de crecimiento, porque eleva la tasa de descuento utilizada para valorar beneficios futuros.

Europa mostró una mayor resistencia. El STOXX 600 cerró el viernes en 654,18 puntos, con una subida diaria de 0,59%, aunque acumuló una segunda semana consecutiva de pérdidas.

El FTSE 100 fue una excepción positiva: terminó en 10.816,6 puntos y ganó 0,6% en la semana, favorecido por las compañías mineras y el comportamiento de las materias primas.

La divergencia entre Europa y Estados Unidos comienza a ser relevante. Europa mantiene una exposición menor al ciclo de inteligencia artificial y está recibiendo apoyo de sectores como bancos, minería y energía, mientras Wall Street continúa más condicionado por las tasas y las valoraciones tecnológicas. Reuters también destacó recientemente el renovado interés de los inversores por las acciones europeas frente a sus pares estadounidenses.

CRIPTOACTIVOS

El mercado de criptomonedas fue probablemente el segmento que más se apartó de la dinámica negativa de los activos tradicionales.

Bitcoin cerró la semana cerca de 77.200 dólares, después de subir alrededor de 23% desde los niveles próximos a 62.800 dólares registrados al inicio de la semana. Se trató de su mejor desempeño semanal en más de dos años.

El movimiento estuvo relacionado con la combinación de la intervención del Tesoro estadounidense en el mercado de bonos, el descenso temporal de los rendimientos largos y el avance político de una legislación estadounidense favorable al sector cripto.

La cotización actual muestra a Bitcoin en 77.239 dólares, con una variación de +0,06%.

Ethereum aparece en 2.444,60 dólares y avanza 0,88%. El movimiento refleja una recuperación más amplia del sector, aunque con una diferencia importante: el impulso de Bitcoin fue mucho más contundente.

Entre las altcoins de la captura, XRP cotiza en 1,4800 dólares y cae 0,78%, Solana se sitúa en 94,506 dólares y retrocede 1,60%, mientras Hyperliquid cotiza en 80,5270 dólares y avanza 0,51%.

La señal más importante no está en una moneda concreta, sino en el cambio de sensibilidad del sector frente a la liquidez. Las criptomonedas reaccionaron positivamente cuando el mercado interpretó que la intervención del Tesoro podía aliviar las condiciones financieras.

CONTEXTO MACRO Y GEOPOLÍTICO

La política monetaria volvió a dominar la formación de precios, pero esta vez a través del mercado de bonos.

Las minutas de la Fed mostraron mayores preocupaciones por la inflación y mantuvieron abierta la posibilidad de un endurecimiento posterior. Al mismo tiempo, el mercado llegó al cierre de la semana con una probabilidad de alrededor de 40% para una suba de tasas en septiembre, mientras la inflación y los próximos datos económicos mantienen la discusión abierta.

El problema es que la inflación ya no depende solamente de la demanda interna. El petróleo vuelve a introducir un componente externo que puede complicar la tarea de los bancos centrales.

En paralelo, la intervención del Tesoro mediante mayores recompras de bonos consiguió aliviar temporalmente la presión sobre los mercados, pero no solucionó las preocupaciones estructurales relacionadas con déficit y deuda. Los rendimientos largos continuaron siendo una fuente de tensión incluso después de la intervención.

La geopolítica completó el cuadro. La falta de avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, junto con la amenaza de nuevas sanciones, elevó el riesgo sobre los flujos de petróleo y mantuvo una prima geopolítica sobre el crudo.

El comercio internacional también ganó relevancia con la escalada entre Estados Unidos y Canadá, que amenaza con extender la incertidumbre hacia las cadenas de suministro norteamericanas.

MERCADO AL INICIO DE LA NUEVA SEMANA

El comienzo de la nueva semana encuentra a los mercados en una posición más defensiva, pero no completamente dominada por la aversión al riesgo.

Las cotizaciones muestran al Brent en 90,53 dólares y al WTI en 85,08 dólares, ambos con descensos iniciales superiores al 2%, mientras el oro permanece en 4.615,20 dólares. El dólar mantiene niveles relativamente débiles frente al euro y la libra, mientras Bitcoin continúa cerca de 77.000 dólares.

La primera lectura podría ser de toma de beneficios después de una semana de movimientos extremos. Pero el escenario de fondo continúa siendo frágil.

La variable que puede determinar la dirección de las próximas sesiones es el mercado de bonos. Si los rendimientos largos vuelven a subir, es probable que las acciones tecnológicas y otros activos de duración elevada vuelvan a sentir presión. Si los Treasuries consiguen estabilizarse, el mercado podría recuperar parte del apetito por riesgo perdido durante la segunda mitad de la semana.

El petróleo será el segundo termómetro. Una nueva ruptura del Brent por encima de los máximos recientes modificaría nuevamente las expectativas de inflación y complicaría la lectura de la Fed.

QUÉ VIGILAR

La semana que comienza concentra varios catalizadores que pueden redefinir rápidamente el escenario.

El primero será el PCE estadounidense, especialmente el componente subyacente, que llega con una previsión anual de 3,3%. El mercado necesitará determinar si la inflación continúa siendo suficientemente persistente como para justificar una política monetaria restrictiva.

El segundo será el PIB estadounidense del segundo trimestre, con una previsión de 1,5%. La combinación entre crecimiento e inflación será más importante que cualquiera de los dos datos por separado.

El tercer foco será Nvidia, cuyos resultados pueden convertirse en un nuevo examen para el ciclo de inteligencia artificial y para las elevadas valoraciones de Wall Street. El mercado espera ingresos cercanos a 92.000 millones de dólares y seguirá de cerca la capacidad de la compañía para justificar las expectativas.

Finalmente, Jackson Hole concentrará la atención de los mercados hacia el final de la semana. La intervención de Kevin Warsh será analizada en función de cualquier señal sobre inflación, tasas y la función de reacción de la Fed.

A estos factores se suma el frente geopolítico. Las nuevas medidas de Estados Unidos contra Irán y cualquier modificación del tráfico energético a través del estrecho de Ormuz pueden alterar nuevamente el precio del petróleo y, con él, las expectativas inflacionarias.

CONCLUSIÓN FYM

La principal transformación de esta semana fue el cambio del motor del mercado.

Durante las semanas anteriores, los inversores habían podido concentrarse principalmente en beneficios corporativos, inteligencia artificial y la expectativa de una política monetaria menos restrictiva. Esta semana, el centro de gravedad pasó al costo del dinero.

Los bonos comenzaron a dictar el comportamiento de las acciones. El petróleo volvió a introducir inflación en el escenario. La geopolítica aumentó la incertidumbre sobre la oferta energética. Y la Fed quedó nuevamente en el centro de las decisiones de asignación de capital.

Sin embargo, la semana también dejó una señal que no debe ignorarse: mientras Wall Street cayó, Europa mostró mayor resistencia y Bitcoin registró una de sus mejores semanas en años. El mercado no está simplemente abandonando el riesgo; está redistribuyéndolo.

El inicio de la nueva semana confirma esa transición. El oro permanece cerca de máximos, Bitcoin conserva gran parte de su avance, el dólar no logra recuperar plenamente su fortaleza y el petróleo continúa incorporando una prima geopolítica.

El próximo movimiento dependerá de si los datos económicos consiguen devolver estabilidad a los bonos o si la combinación de inflación energética, déficit fiscal y política monetaria vuelve a elevar los rendimientos.

La pregunta que deja esta semana no es si el mercado está alcista o bajista. Es quién volverá a tener el control: las ganancias corporativas o el costo del dinero. Y durante las próximas sesiones, la respuesta probablemente estará en los Treasuries.