Oro y metales aceleran mientras el petróleo toma aire tras datos de consumo en EE.UU.

— Equipo Editorial

Oro y metales aceleran mientras el petróleo toma aire tras datos de consumo en EE.UU.

Las materias primas ofrecen este miércoles una señal dividida después de la publicación del IPC estadounidense de julio. Mientras el oro y los metales preciosos profundizan sus avances, el petróleo registra una toma de beneficios moderada después de varios días de subidas, en un mercado que continúa condicionado tanto por las expectativas sobre la Reserva Federal como por la elevada tensión geopolítica en Oriente Medio.

En la cotización observada tras el dato, el contrato de oro subía 1,14% hasta 4.417,76 dólares. En tanto, la plata ganaba 1,77% hasta 65,853 dólares. El movimiento coincide con una reacción más favorable de los mercados hacia los activos que se benefician de menores expectativas de endurecimiento monetario estadounidense.

El trasfondo cambió ligeramente después del IPC. La inflación general aumentó 0,1% mensual en julio y 3,4% interanual, mientras la inflación subyacente avanzó 0,2% mensual y 2,5% anual, todos ellos registros en línea con las previsiones. Reuters señaló que el dato redujo las expectativas de una subida de tasas de la Fed en septiembre, con los futuros pasando a descontar alrededor de un 40% de probabilidad de un incremento, frente al 44% previo al informe.

Riesgos

El comportamiento del oro resulta especialmente significativo porque combina dos de los principales factores que actualmente dominan al mercado: política monetaria y riesgo geopolítico. Un IPC que no sorprendió al alza reduce la presión para que la Reserva Federal endurezca nuevamente su política, mientras que la incertidumbre internacional mantiene elevada la demanda por activos considerados refugio.

La cotización del oro refleja esa combinación. Con el contrato en 4.477,70 dólares, el metal se encontraba 1,14% por encima del cierre anterior. El movimiento se produce después de que el oro ya hubiera alcanzado recientemente máximos de más de dos meses, ante la expectativa de que los datos de inflación determinaran el siguiente movimiento de la Fed.

La plata presenta una dinámica todavía más agresiva. El avance de 1,77% en XAG/USD hasta 66,070 dólares muestra una mayor sensibilidad al cambio en las expectativas de tasas y al apetito por metales.

A diferencia del oro, la plata combina características monetarias y de activo industrial, por lo que su comportamiento puede amplificarse cuando mejoran simultáneamente las expectativas financieras y el sentimiento sobre la actividad económica.

Los metales del grupo del platino también acompañan el movimiento. El platino sube 2,11% hasta 1.791,95 dólares, mientras el paladio gana 1,32% hasta 1.388 dólares. La amplitud de las subidas refuerza la lectura de que la jornada no está siendo exclusivamente una operación defensiva sobre el oro, sino un movimiento más amplio dentro del complejo de metales.

El cobre, por su parte, presenta una reacción más moderada, con un avance de 0,33% hasta 6,6560 dólares. Esa diferencia es relevante: el cobre está más estrechamente vinculado a las expectativas sobre crecimiento industrial y demanda global, por lo que una subida contenida frente a los metales preciosos sugiere que el mercado está priorizando actualmente la variable monetaria y el riesgo geopolítico antes que una aceleración clara del ciclo económico.

En el petróleo, el panorama es diferente. En la cotización mostrada, el WTI retrocede 0,52% hasta 82,77 dólares, mientras el Brent cae 0,51% hasta 89,37 dólares. Se trata de una corrección relativamente pequeña después de una fuerte secuencia alcista, más que de una señal de cambio estructural.

De hecho, el petróleo había vuelto a subir en operaciones volátiles debido a los ataques contra dos embarcaciones y al estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. El Brent llegó a situarse en torno a 90,30 dólares y el WTI en 83,90 dólares, prolongando una racha de varios días de avances.

La diferencia entre esos niveles y los precios observados en la pantalla de cotización apunta a una sesión especialmente volátil. El mercado energético continúa incorporando una prima de riesgo vinculada a posibles interrupciones del suministro, pero al mismo tiempo aparecen tomas de beneficios y ajustes derivados de las expectativas sobre inventarios.

La situación geopolítica mantiene además una importancia excepcional. Reuters señaló que los ataques en zonas estratégicas de transporte marítimo y el bloqueo de las conversaciones entre Washington y Teherán están aumentando las preocupaciones sobre el suministro desde Oriente Medio.

A más largo plazo, el escenario energético también se ha vuelto más complejo. La Agencia Internacional de la Energía redujo fuertemente su previsión de suministro mundial para 2026 como consecuencia de las disrupciones provocadas por el conflicto, mientras estima que la oferta podría caer en 4,3 millones de barriles diarios. Al mismo tiempo, la organización espera una contracción de la demanda de 1,6 millones de barriles diarios bajo el escenario de precios elevados.

El gas natural, finalmente, sube 1,26% hasta 2,802 dólares, completando una jornada en la que la mayoría de los commodities de la pantalla presentan avances, con la excepción del petróleo.

Lectura de mercado

La fotografía que dejan las materias primas después del IPC es la de un mercado que está separando claramente los factores monetarios de los energéticos.

Para los metales preciosos, un dólar algo más débil y una menor probabilidad de una subida de tasas en septiembre constituyen un entorno favorable. Las tasas de interés reales son especialmente importantes para el oro porque determinan el costo de oportunidad de mantener un activo que no genera intereses. Si el mercado comienza a anticipar una Fed menos restrictiva, esa presión disminuye.

Pero el oro no depende exclusivamente de la política monetaria. El deterioro del escenario geopolítico proporciona un segundo soporte. Las tensiones en torno a Irán y el estrecho de Ormuz estaban afectando simultáneamente al petróleo, al dólar y al oro.

En el petróleo, la ecuación es considerablemente más compleja. Los precios elevados reflejan una prima de riesgo por posibles interrupciones de suministro, pero esa misma fortaleza puede terminar actuando como freno sobre la demanda global y complicar el proceso de desinflación. En otras palabras, el petróleo puede convertirse nuevamente en un problema para la Fed incluso si el IPC de julio resultó benigno.

Ese riesgo es especialmente importante porque el IPC publicado hoy todavía no incorpora plenamente los efectos de los movimientos recientes del petróleo. Reuters advierte precisamente que el aumento de los precios energéticos podría comenzar a trasladarse a la inflación de agosto.

Para los operadores, por tanto, el mensaje es menos sencillo de lo que parece. Una Fed potencialmente más paciente favorece al oro y la plata, pero una energía persistentemente cara puede mantener elevada la inflación y limitar la capacidad del banco central para flexibilizar su política.

Conclusión FYM

El mercado de materias primas está entrando en una fase en la que dos fuerzas comienzan a enfrentarse. Por un lado, la inflación estadounidense ofrece algo de alivio y reduce la presión inmediata sobre las tasas. Por otro, la geopolítica energética amenaza con volver a introducir inflación a través del petróleo.

El comportamiento de los metales sugiere que los inversores están dando actualmente mayor peso al primer factor: el oro gana 0,82%, XAU/USD 1,14%, la plata 1,65%, el platino 2,11% y el paladio 1,32%. El cobre, con un avance de 0,33%, mantiene una respuesta mucho más prudente.

En el crudo, la caída cercana al medio punto porcentual observada en la pantalla no debería interpretarse como una desaparición del riesgo. El WTI y el Brent continúan en niveles elevados y muy sensibles a cualquier novedad relacionada con Oriente Medio.

La variable decisiva durante las próximas sesiones será, por tanto, si el petróleo consigue estabilizarse o vuelve a acelerar. Si la energía permanece contenida, el IPC de julio puede consolidar una narrativa favorable para los metales y para una Fed más paciente. Si el crudo continúa escalando, el mercado volverá a enfrentarse al escenario más incómodo: menor crecimiento, inflación persistente y un banco central con menos margen para recortar tasas.

Para el operador de commodities, esa tensión entre desinflación monetaria y riesgo energético será probablemente el principal eje de volatilidad durante las próximas jornadas.