Mercados entre el rebote y la nueva amenaza energética
— Equipo Editorial

La semana pasada cerró con una señal mixta, pero en conjunto constructiva para los activos de riesgo. En Estados Unidos, el viernes dejó un cierre dispar -con el Dow en baja y el Nasdaq en positivo- aunque el balance semanal fue claramente mejor: los principales índices lograron ganancias superiores al 3%, en un movimiento de alivio que encontró apoyo en la tregua temporal y en la expectativa de que la tensión en Medio Oriente no escalara de inmediato.
Ese alivio duró poco. El fin de semana volvió a cambiar el tono del mercado tras el fracaso de las conversaciones entre Washington y Teherán. Reuters informó que la situación en el Estrecho de Hormuz volvió a deteriorarse, con tráfico severamente afectado y con Europa reclamando la restauración urgente de la libre navegación, mientras Estados Unidos anunció un bloqueo marítimo sobre puertos iraníes. En otras palabras: más que un retorno a la normalidad, el mercado vuelve a enfrentar un riesgo real sobre una de las arterias energéticas más sensibles del mundo.
Para Forex y Mercados, este es el punto central de la semana: si Hormuz sigue tensionado, el petróleo vuelve a ser el gran activo guía. Se reportó que Brent y WTI regresaron por encima de los 100 dólares tras el anuncio del bloqueo y que el Brent acumula un alza cercana al 40% desde el inicio del conflicto. Ese movimiento no solo afecta a energía: también reabre el debate inflacionario, fortalece al dólar como refugio y complica la lectura sobre tasas para la Reserva Federal.
En divisas, el sesgo vuelve a ser defensivo. El dólar ganó terreno tras el colapso de las negociaciones, con el euro cediendo hasta la zona de 1,1663 y el yen nuevamente bajo presión frente al billete verde. El mensaje es claro: cuando sube el riesgo geopolítico y repunta el crudo, el mercado castiga monedas cíclicas y vuelve a priorizar liquidez en dólares.
La inflación ya dio una primera señal importante. El IPC de marzo en Estados Unidos subió 0,9% mensual y 3,3% interanual, mientras la inflación subyacente avanzó 0,2% mensual y 2,6% anual. El dato confirmó que el shock energético ya empezó a filtrarse a la macro, especialmente vía combustibles. Eso explica por qué el mercado entra en esta semana con menos margen para seguir descontando recortes rápidos de tasas.
De cara a los próximos días, la agenda macro sigue siendo sensible. Este martes se publica el PPI de marzo en EE.UU.; el miércoles llega el Beige Book de la Fed; y el jueves se conocerán producción industrial y capacidad utilizada, además de las solicitudes semanales de subsidio por desempleo. Un dato no menor: la publicación de ventas minoristas de marzo fue reprogramada para el 21 de abril, por lo que no formará parte del menú de esta semana.
También arranca de verdad la temporada de resultados. Esta semana el foco inicial estará en los bancos: Goldman Sachs abre el lunes; JPMorgan, Citigroup y Wells Fargo reportan el martes; Bank of America y Morgan Stanley el miércoles. Luego el mercado girará hacia nombres de peso fuera del sector financiero, como Johnson & Johnson, ASML, TSMC, PepsiCo y Netflix. En este contexto, más que el número del trimestre pasado, lo que probablemente defina la reacción será el guidance: costos energéticos, calidad del crédito, consumo y capex.
¿Qué esperamos para esta semana?
La clave ya no pasa solo por si las bolsas venían rebotando, sino por si ese rebote puede sobrevivir a tres fuerzas al mismo tiempo: petróleo arriba de 100 dólares, inflación todavía incómoda y resultados corporativos que empiezan a mostrar el impacto de un entorno más caro y más incierto. Si Hormuz no se normaliza, el escenario más probable es un mercado más selectivo, con energía y dólar relativamente firmes, presión sobre activos sensibles al consumo y mucha atención a cualquier guía conservadora de las empresas.
Conclusión FyM
La semana pasada dejó una mejora táctica en los índices, pero esta nueva semana arranca con un tono mucho más frágil. El eje vuelve a ser geopolítico, pero con traducción inmediata en precios: petróleo, inflación, dólar y resultados. En este contexto, el mercado no está ciego; está recalculando. Y cuando el mercado recalcula en un entorno de oferta energética en riesgo, la volatilidad deja de ser un accidente y vuelve a ser parte del escenario base.