Las minutas de la Fed llegan en un mercado atrapado entre inflación, petróleo y tasas altas

— Equipo Editorial

Las minutas de la Fed llegan en un mercado atrapado entre inflación, petróleo y tasas altas

Las minutas de la reunión de julio de la Reserva Federal llegan este miércoles a un mercado que necesita definir cuál será el próximo movimiento de la política monetaria estadounidense. El documento, que se publicará a las 14:00 de Nueva York, adquiere especial relevancia porque la reunión del 28 y 29 de julio terminó con una inusual división dentro del Comité: nueve miembros votaron por mantener la tasa de fondos federales entre 3,50% y 3,75%, mientras tres presidentes regionales -Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan- reclamaron un aumento de 25 puntos básicos.

Actualización — 12:30 h (Nueva York)

El mercado estadounidense llega a las minutas de la Reserva Federal con un escenario que cambió durante la jornada. El Tesoro anunció que ampliará el tamaño de algunas operaciones de recompra de deuda de largo plazo, una medida que contribuyó a aliviar la presión sobre los Treasuries después del reciente repunte de los rendimientos. Las operaciones pasarán a tener un tamaño mínimo de USD 4.000 millones en determinados vencimientos, frente a los USD 2.000 millones anteriores.

La reacción fue inmediata en los mercados. Los rendimientos de los bonos del Tesoro retrocedieron, mientras el dólar perdió terreno frente a las principales divisas. El oro, favorecido tanto por la caída de los yields como por la debilidad del dólar, llegó a registrar una suba superior al 3% durante la sesión.

El movimiento, sin embargo, no elimina el principal foco de riesgo de la jornada: las minutas de la reunión de julio de la Fed. Los inversores buscarán señales sobre el grado de consenso dentro del FOMC respecto de la trayectoria de las tasas y sobre la posibilidad de que el Comité modifique su postura en los próximos meses. La lectura será especialmente relevante porque desde aquella reunión se conocieron nuevos datos de inflación y empleo.

Mientras tanto, el petróleo continúa operando en niveles elevados, manteniendo vigente el riesgo de nuevas presiones inflacionarias. Esto deja al mercado frente a una combinación particularmente sensible: menores rendimientos de los Treasuries, dólar más débil y oro al alza, pero con el petróleo todavía representando un obstáculo para una eventual flexibilización monetaria.

Qué mirar ahora: la publicación de las minutas y, sobre todo, la reacción posterior de los rendimientos de los Treasuries, el dólar y el oro. Si el documento modifica las expectativas sobre el próximo movimiento de la Fed, la reacción de estos activos podría ser más importante que el contenido de las minutas en sí.

Nota original:

El mercado llega a la publicación con una configuración especialmente sensible. Durante las últimas sesiones, los inversores han tenido que equilibrar señales de enfriamiento de la economía estadounidense con nuevas presiones inflacionarias derivadas del petróleo y un fuerte aumento de los rendimientos de los bonos de largo plazo. El martes, el Nasdaq cayó 1,33%, el S&P 500 retrocedió 0,69% y el Dow Jones perdió 0,22%, mientras el rendimiento del Treasury a 30 años llegó a tocar 5,337%, su nivel más alto desde 2007.

Por eso, las minutas no serán importantes únicamente por confirmar el desacuerdo que ya se conoció en julio. La cuestión central será determinar hasta qué punto la preocupación por la inflación estaba extendida dentro del Comité y qué tan abierta quedó la puerta para una eventual suba de tasas en septiembre.

Tres

La reunión de julio dejó una señal monetaria más compleja de lo que su decisión formal podría sugerir. La Fed mantuvo la tasa de referencia en 3,50%-3,75%, pero tres integrantes votaron por elevarla 25 puntos básicos. El hecho de que los tres disidentes hayan coincidido en la misma dirección convirtió al encuentro en uno de los episodios de mayor división reciente dentro del Comité.

Ese desacuerdo adquiere mayor importancia porque se produjo mientras comenzaban a aparecer señales de moderación en algunos sectores de la economía. Las ventas minoristas estadounidenses cayeron 0,6% en julio, su primera contracción en nueve meses, mientras las ventas minoristas subyacentes retrocedieron 0,4%. Los datos llevaron a economistas a reducir sus estimaciones de crecimiento para el tercer trimestre.

La inflación, sin embargo, continúa siendo el principal obstáculo para una postura más expansiva. El IPC estadounidense aumentó 0,1% en julio, después de una caída de 0,4% en junio. Aunque el dato no reforzó el argumento a favor de una suba inmediata, tampoco eliminó el problema de fondo: la inflación continúa por encima del objetivo de 2% de la Reserva Federal.

A esta tensión se sumó el petróleo. El Brent llegó hoy a alrededor de US$92 por barril, extendiendo una racha de cuatro jornadas consecutivas de avances. El encarecimiento de la energía, asociado a la incertidumbre sobre el conflicto entre Estados Unidos e Irán y el riesgo sobre el suministro a través del estrecho de Ormuz, introduce nuevamente un componente inflacionario que complica cualquier decisión de relajamiento monetario.

El mercado de bonos está reflejando precisamente esa incertidumbre. El rendimiento del Treasury a 10 años se ubicaba alrededor de 4,70%, mientras el bono a 30 años permanecía cerca de 5,28%, después de haber alcanzado máximos de varias décadas. Reuters señala que la presión sobre los bonos no responde solamente a la inflación, sino también a las preocupaciones fiscales y al elevado nivel de endeudamiento público.

En ese contexto, el dólar llega a las minutas relativamente debilitado. El índice dólar cayó 0,29% hasta 99,36, mientras el euro avanzó 0,31% hasta US$1,1611 y el yen ganó 0,35%. La reacción refleja que, pese a la división dentro de la Fed, los operadores todavía no están convencidos de que el escenario dominante vaya a ser una nueva suba de tasas.

El oro ofrece otra lectura del posicionamiento. Después de retroceder 2% el martes, el metal recuperaba 0,8% hasta US$4.370,19 por onza, favorecido por la debilidad del dólar y la moderación de los rendimientos. La recuperación evidencia que una parte del mercado continúa apostando a que la combinación de menor crecimiento y menor presión monetaria terminará imponiéndose sobre el shock inflacionario provocado por la energía.

Lectura de mercado

La principal dificultad para los operadores es que las minutas describen el pensamiento de la Fed de julio, mientras que el mercado ya está negociando con información posterior. Desde aquella reunión se conocieron datos de empleo, inflación y consumo que modificaron parcialmente las expectativas.

Ese desfase temporal será determinante. Una minuta marcadamente restrictiva podría reforzar la presión sobre los Treasuries, impulsar al dólar y aumentar la volatilidad en acciones de crecimiento. El Nasdaq sería particularmente sensible debido a la elevada duración implícita de muchas de sus valuaciones: cuanto más altas permanecen las tasas reales, mayor es el descuento aplicado sobre los beneficios futuros.

Por el contrario, si el documento muestra que el debate interno estaba menos inclinado hacia una suba de tasas de lo que sugirieron los tres votos disidentes, el mercado podría interpretar que la decisión de julio fue más defensiva que el inicio de un nuevo ciclo restrictivo. En ese escenario, una caída de los rendimientos podría favorecer nuevamente a las acciones tecnológicas y al oro, mientras el dólar perdería parte del respaldo proveniente de las expectativas de tasas.

La señal que el mercado ya parece estar otorgando es de cautela. Una encuesta de Reuters publicada esta semana mostró que una amplia mayoría de economistas espera que la Fed mantenga la tasa entre 3,50% y 3,75% durante el resto de 2026. La combinación de un mercado laboral más débil, inflación menos intensa y menor consumo pesa sobre las expectativas de nuevas subas, aunque el petróleo y la inflación subyacente mantienen abierto el riesgo de una política más restrictiva.

La paradoja es que el mercado de bonos está enviando una señal que no necesariamente coincide con la de las expectativas de la Fed. Los inversores pueden estar reduciendo el riesgo de una suba inmediata de tasas, pero al mismo tiempo exigen una mayor prima para mantener deuda estadounidense de largo plazo. Esa divergencia entre tasas cortas y largas será uno de los elementos más importantes para interpretar la reacción posterior a las minutas.

Conclusión FYM

Las minutas llegan en un momento en el que el mercado necesita determinar cuál de dos fuerzas terminará dominando: la desaceleración de la economía estadounidense o la persistencia de la inflación.

El escenario no es el de una Fed claramente preparada para volver a subir tasas, pero tampoco el de un banco central dispuesto a iniciar rápidamente un ciclo de recortes. La división de julio demuestra que dentro del Comité existe una preocupación concreta por la inflación, mientras que los datos conocidos posteriormente han reducido parte de la presión para actuar.

Para los operadores, la reacción más importante probablemente no estará en el primer movimiento del dólar o de Wall Street, sino en la combinación entre el Treasury a 10 años, el índice dólar y el Nasdaq. Si los rendimientos vuelven a acercarse a los máximos recientes, la presión sobre los activos de riesgo podría intensificarse. Si, en cambio, los bonos recuperan terreno y el dólar continúa debilitándose, el mercado estaría interpretando las minutas como una confirmación de que septiembre todavía puede mantenerse como una reunión sin cambios.

La próxima gran referencia será entonces la evolución de la inflación, el empleo y el consumo antes de la reunión de septiembre. La Fed puede debatir hoy sobre los datos de julio, pero los mercados ya están negociando sobre lo que sucedió después. Y esa diferencia será, probablemente, la verdadera fuente de volatilidad durante las próximas sesiones.