La inflación europea resiste mientras la economía de EE. UU. pierde impulso: el mercado ajusta sus expectativas sobre los bancos centrales

— Equipo Editorial

La inflación europea resiste mientras la economía de EE. UU. pierde impulso: el mercado ajusta sus expectativas sobre los bancos centrales

Las últimas 24 horas dejaron un panorama macroeconómico mixto que volvió a poner a prueba las expectativas de los inversores sobre la trayectoria de la política monetaria. Mientras Europa mostró señales de una inflación que continúa siendo persistente, Estados Unidos confirmó una desaceleración del crecimiento económico acompañada de presiones inflacionarias más moderadas, un escenario que mantiene abierto el debate sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo (BCE).

La combinación de datos publicados entre el jueves y la mañana de este viernes ofrece una fotografía de dos economías que avanzan a diferentes velocidades. Por un lado, la inflación en la eurozona permanece cerca del objetivo, aunque sin terminar de disiparse. Por otro, la economía estadounidense continúa creciendo, pero a un ritmo inferior al esperado, mientras algunos indicadores de inflación muestran una moderación gradual.

Batería de datos

La jornada del jueves comenzó con una batería de datos procedentes de España. El PIB del segundo trimestre registró un crecimiento del 0,7% trimestral, superando la previsión del 0,6%. En términos interanuales, la economía española avanzó un 2,7%, en línea con el dato anterior y por encima del consenso del 2,5%, confirmando que sigue siendo una de las economías más dinámicas de la eurozona.

La inflación española también sorprendió al alza. El IPC anual de julio se situó en 3,5%, frente al 3,2% esperado y al 3,2% previo. El IPC subyacente anual ascendió al 3,0%, ligeramente por encima del 2,9% anterior, mientras que la inflación mensual se mantuvo en 0,2%, en línea con las previsiones.

En Alemania, el crecimiento mostró un perfil mucho más moderado. El PIB del segundo trimestre avanzó apenas un 0,2%, superando ligeramente la previsión del 0,1%, aunque por debajo del 0,3% registrado previamente. Posteriormente, el IPC mensual alemán sorprendió al alza con un incremento del 0,8%, frente al 0,7% esperado, tras la caída del 0,3% del mes anterior.

En Reino Unido, el Banco de Inglaterra decidió mantener los tipos de interés en el 3,75%, exactamente como esperaba el mercado, prolongando una estrategia de cautela mientras evalúa la evolución de la inflación y la actividad económica.

La atención se trasladó después a Estados Unidos, donde se publicaron varios indicadores de gran relevancia. El Índice de Precios del Gasto en Consumo Personal (PCE) subyacente mensual, la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, aumentó apenas 0,1% en junio, por debajo del 0,2% esperado y del 0,3% anterior. En términos anuales, el indicador se mantuvo en 3,3%, en línea con las previsiones, aunque ligeramente por debajo del 3,4% previo.

Sin embargo, el dato que más llamó la atención fue el PIB estadounidense del segundo trimestre, que mostró un crecimiento anualizado del 1,5%, claramente inferior al 2,1% esperado por los analistas.

La desaceleración del crecimiento refuerza la percepción de que la economía estadounidense continúa perdiendo dinamismo tras varios trimestres de expansión robusta.

En contraste, el mercado laboral volvió a mostrar resiliencia. Las nuevas solicitudes de subsidio por desempleo descendieron hasta 197.000, mejorando tanto las 201.000 previstas como las 188.000 revisadas del período anterior, lo que evidencia que las condiciones laborales siguen siendo relativamente sólidas.

En Asia, el PMI manufacturero de China cayó hasta 49,2 puntos, por debajo de los 50,1 esperados y de los 50,3 anteriores. El indicador volvió a situarse por debajo del umbral de 50 puntos que separa expansión de contracción, reforzando las dudas sobre la recuperación del sector industrial chino.

La jornada de este viernes continuó con nuevos datos europeos y asiáticos. El Banco de Japón mantuvo su tipo de interés en el 1,00%, tal y como descontaba el mercado. Mientras tanto, en Alemania, el cambio del desempleo mostró un aumento de 6.000 personas, ligeramente por encima de las 5.000 previstas.

Por su parte, la inflación anual de la eurozona alcanzó el 2,9%, exactamente en línea con las previsiones y por encima del 2,8% anterior. El dato confirma que las presiones sobre los precios permanecen relativamente elevadas y que el BCE todavía deberá actuar con prudencia antes de considerar un cambio significativo en su política monetaria.

Los mercados continúan interpretando este conjunto de indicadores como una evidencia de que las principales economías desarrolladas están transitando hacia una fase de menor crecimiento, aunque sin señales claras de una recesión inminente.

Lectura de mercado

La principal lectura que deja esta secuencia de datos es que los bancos centrales siguen enfrentándose a un equilibrio delicado. En Estados Unidos, una inflación que continúa moderándose junto con un crecimiento más débil podría aumentar las expectativas de una política monetaria menos restrictiva en los próximos meses, aunque la fortaleza del mercado laboral limita la urgencia de realizar cambios inmediatos.

En Europa, el panorama es diferente. La persistencia de la inflación, especialmente en España y en el conjunto de la eurozona, mantiene la presión sobre el BCE para conservar una postura prudente. Al mismo tiempo, el débil crecimiento alemán continúa siendo el principal factor de preocupación para la economía europea.

Los inversores parecen estar descontando un escenario de desaceleración ordenada, donde la inflación sigue cediendo gradualmente sin provocar un deterioro abrupto de la actividad económica, aunque los próximos datos de empleo e inflación serán determinantes para confirmar esa hipótesis.

Conclusión FYM

Los datos publicados entre ayer y hoy refuerzan la idea de que el ciclo económico global entra en una etapa más compleja, caracterizada por un crecimiento menos vigoroso y una inflación que continúa resistiéndose a converger plenamente hacia los objetivos de los bancos centrales.

Las próximas sesiones estarán dominadas por la evolución de las expectativas sobre la Reserva Federal y el Banco Central Europeo. Los operadores seguirán muy atentos a cualquier señal que confirme si la desaceleración observada en Estados Unidos se profundiza o si, por el contrario, el mercado laboral y el consumo logran sostener la expansión económica. En Europa, la combinación entre una inflación persistente y un crecimiento desigual continuará siendo el principal factor que condicionará el comportamiento del euro, los bonos soberanos y la renta variable.