El mercado laboral británico pierde impulso y vuelve a poner al Banco de Inglaterra bajo presión

— Equipo Editorial

El mercado laboral británico pierde impulso y vuelve a poner al Banco de Inglaterra bajo presión

El mercado laboral británico volvió a mostrar señales de enfriamiento y reforzó la cautela de los inversores sobre el próximo movimiento del Banco de Inglaterra. El dato más relevante fue la desaceleración del crecimiento salarial privado, que cayó al 2,8% interanual en el segundo trimestre, su menor ritmo desde finales de 2020. Al mismo tiempo, las vacantes descendieron a 707.000 y el desempleo se mantuvo en 4,9%, por encima del 4,8% que esperaba el mercado.

La combinación es importante porque afecta directamente una de las variables que el Banco de Inglaterra sigue con mayor atención para evaluar las presiones inflacionarias domésticas. Un mercado laboral con menor demanda de trabajadores y un crecimiento salarial privado más moderado reduce el riesgo de una aceleración persistente de los costos laborales, aunque todavía no elimina las dudas generadas por el comportamiento de los precios de la energía. Reuters señaló que los mercados siguen descontando aproximadamente 30 puntos básicos de endurecimiento monetario hacia finales de 2026.

La reacción inicial fue moderadamente negativa para la libra. En el mercado de divisas, el GBP/USD llegó a moverse alrededor de USD 1,352, con una caída cercana al 0,1% tras haber alcanzado el lunes su nivel más alto desde mayo. En el gráfico intradía, el par cotizaba en torno a 1,35364, después de un rebote desde la zona de 1,3525-1,3530. El RSI de 14 períodos se ubicaba en 54,76, señal de una recuperación del impulso comprador, aunque todavía sin entrar en una zona de sobrecompra.

Un mercado laboral que pierde velocidad

El mensaje central de las cifras no es que el empleo británico esté colapsando, sino que está perdiendo dinamismo de forma gradual. El empleo aumentó apenas 83.000 personas en el segundo trimestre, muy por debajo de las 129.000 que esperaban la encuestas. Además, los empleados registrados en nómina volvieron a disminuir en julio, acumulando seis meses consecutivos de descenso.

Las vacantes aportan una señal todavía más clara. El número de puestos disponibles cayó desde 711.000 a 707.000 en los tres meses hasta julio. Fuera del período extraordinario de la pandemia, se trata del nivel más bajo desde 2014. The Financial Times destacó que la debilidad de la contratación se mantiene incluso con una economía que mostró crecimiento en la primera mitad del año, una combinación que apunta más a una menor demanda empresarial de trabajadores que a un deterioro abrupto de la actividad.

El otro elemento decisivo es el comportamiento de los salarios. El crecimiento de las remuneraciones regulares del sector privado se desaceleró hasta 2,8%, desde 2,9% en el período anterior. La cifra coincide con la previsión que el propio Banco de Inglaterra había publicado recientemente, pero el mercado interpretó el conjunto de los datos como una señal de que las presiones internas sobre los precios están perdiendo intensidad.

El dato general de salarios, sin embargo, fue de 3,5%, ligeramente por encima del 3,4% previo. La aparente contradicción se explica principalmente por el sector público, donde el crecimiento salarial alcanzó 6,2%, impulsado en parte por los incrementos asociados al sistema sanitario. En términos reales, los salarios aumentaron 0,7% interanual, aunque esa mejora también está condicionada por la reciente moderación de la inflación.

La libra reacciona, pero el movimiento sigue siendo contenido

La respuesta del mercado cambiario fue relativamente moderada porque el deterioro laboral no fue completamente inesperado y, además, el mercado venía ajustando sus expectativas monetarias por otros factores. Reuters informó que la libra retrocedió cerca de 0,1% frente al dólar hasta aproximadamente USD 1,352 y también cedió ligeramente frente al euro, hasta 85,54 peniques.

El gráfico GBP/USD de 15 minutos muestra que la reacción bajista fue inicialmente contenida. Después de retroceder hacia la zona de 1,3525, el par consiguió recuperar terreno y volver a situarse por encima de 1,3535. El RSI en 54,76 refleja un mercado que ha recuperado cierta presión compradora, pero todavía sin una señal técnica de extensión alcista contundente.

Desde una perspectiva de corto plazo, la zona de 1,3535-1,3540 aparece como un área relevante para determinar si el rebote puede prolongarse. Una recuperación sostenida por encima de ese rango podría devolver al mercado hacia los máximos recientes, mientras que una pérdida de la zona de 1,3525 volvería a poner el foco en el soporte intradía de los mínimos de la sesión.

El comportamiento de la libra también revela que el mercado no está interpretando las cifras como una señal suficiente para anticipar recortes agresivos del Banco de Inglaterra. El ajuste ha sido más bien hacia una política monetaria restrictiva durante más tiempo, pero con una probabilidad menor de nuevas subidas en el corto plazo.

El Banco de Inglaterra queda atrapado entre empleo y energía

Aquí aparece el principal dilema para la política monetaria británica. La debilidad del mercado laboral favorece una postura menos restrictiva: menor crecimiento salarial privado, menos vacantes y menor contratación implican menos presión inflacionaria doméstica.

Pero el Banco de Inglaterra no observa únicamente el mercado laboral. La evolución de los precios de la energía y las consecuencias del conflicto entre Estados Unidos e Irán continúan introduciendo un riesgo externo de inflación. El banco necesita comprobar si ese incremento de los costos energéticos se transforma en aumentos salariales más persistentes antes de modificar nuevamente su política.

Por eso, las cifras conocidas hoy no generan una señal lineal. Desde el punto de vista de crecimiento e inflación doméstica, son desinflacionarias. Desde el punto de vista de los riesgos externos, dejan al Banco de Inglaterra con margen reducido para comprometerse anticipadamente con una relajación monetaria agresiva.

La combinación de crecimiento salarial privado débil y contratación estancada eleva el umbral necesario para que el banco vuelva a considerar una subida de tasas. La atención del mercado se traslada ahora hacia los próximos datos de inflación para comprobar si la presión proveniente de la energía domina o no sobre el enfriamiento de la economía interna.

El FTSE 100 ofrece una lectura distinta

El comportamiento del mercado accionario británico tampoco debe analizarse de forma aislada. En el gráfico del UK100 de 15 minutos, el índice se situaba alrededor de 10.729,87 puntos, después de recuperar parte de la caída registrada durante la sesión. El RSI de 14 períodos estaba en 51,35, prácticamente neutral.

La estructura técnica refleja una recuperación, pero todavía dentro de un contexto de presión bajista de corto plazo. El índice continúa operando por debajo de las referencias dinámicas superiores que aparecen en el gráfico, mientras que la recuperación desde la zona de 10.720-10.725 puntos todavía no alcanza para confirmar un cambio de tendencia intradía.

La reacción relativamente estable del FTSE frente a unas cifras laborales débiles también es significativa. Un mercado laboral que se enfría puede perjudicar las perspectivas de crecimiento, pero al mismo tiempo reduce el riesgo de una política monetaria más restrictiva. Para las acciones, esa segunda lectura puede compensar parcialmente el impacto negativo del menor dinamismo económico.

Lectura de mercado

La señal que está construyendo el mercado británico es, en esencia, de desaceleración sin recesión confirmada. La demanda laboral pierde fuerza, los salarios privados avanzan a un ritmo menor y la contratación continúa debilitándose, pero el desempleo todavía permanece en 4,9% y la economía no muestra un colapso de la actividad.

Para la libra, el escenario favorece una mayor sensibilidad a los próximos datos de inflación y a cualquier cambio en las expectativas de tasas. Una secuencia de inflación más moderada junto con nuevos signos de deterioro laboral podría reducir todavía más la probabilidad de un endurecimiento monetario. En cambio, un repunte persistente de la inflación asociado a la energía obligaría al mercado a reconsiderar esa lectura.

En los mercados bursátiles, el efecto puede ser más equilibrado. Menores salarios y una contratación más débil son señales negativas para el crecimiento de beneficios, pero también disminuyen la presión sobre el Banco de Inglaterra para subir las tasas. El resultado dependerá de cuál de esas dos fuerzas domine en las próximas semanas.

Conclusión FyM

El dato de empleo británico no marca un punto de inflexión definitivo, pero sí consolida una tendencia que los operadores ya no pueden ignorar: el mercado laboral está perdiendo impulso. El 2,8% de crecimiento salarial privado y las 707.000 vacantes refuerzan la idea de que las presiones internas sobre la economía están disminuyendo, mientras que el desempleo en 4,9% confirma que el ajuste todavía es gradual.

Para las próximas sesiones, la clave será comprobar si esta moderación laboral comienza a trasladarse de manera consistente al frente inflacionario. El próximo gran examen llegará de los precios: si la inflación también pierde fuerza, el mercado tendrá mayores argumentos para reducir sus expectativas de endurecimiento del Banco de Inglaterra. Si, por el contrario, la energía mantiene elevada la inflación, el banco seguirá enfrentando el difícil equilibrio entre una economía que se enfría y unos precios que todavía ofrecen riesgos al alza.

En ese contexto, GBP/USD seguirá siendo uno de los termómetros más sensibles. La zona de 1,3535-1,3540 será relevante en el muy corto plazo, mientras que una ruptura clara de los extremos recientes podría anticipar el próximo tramo de movimiento. Para los operadores, más que apostar anticipadamente por una dirección, el escenario exige vigilar la interacción entre salarios, inflación y expectativas de tasas.