El empleo enfría a Estados Unidos y los mercados apuestan por una Fed menos restrictiva
— Equipo Editorial

La semana que terminó dejó un cambio relevante en la configuración de los mercados globales. La combinación de un mercado laboral estadounidense más débil de lo esperado, menores expectativas de endurecimiento monetario de la Reserva Federal y una fuerte temporada de resultados corporativos desplazó el centro de gravedad hacia los activos de riesgo. Wall Street respondió con un rally liderado por tecnología, mientras el oro registró su mejor comportamiento entre los grandes activos defensivos.
El dato que terminó de definir la semana fue el empleo estadounidense de julio: la economía perdió 23.000 puestos de trabajo no agrícolas, frente a una expectativa de creación de 80.000, y las revisiones de mayo y junio recortaron otros 103.000 empleos. La tasa de desempleo bajó a 4,1%, pero lo hizo acompañada por una caída de la participación laboral hasta 61,4%. El mercado redujo de forma significativa las expectativas de una subida de tipos de la Fed en septiembre.
La consecuencia fue una combinación poco habitual: renta variable al alza, dólar más débil, yen recuperándose y oro avanzando con fuerza. Paralelamente, el petróleo continuó negociándose bajo la presión de las expectativas de una posible reapertura del estrecho de Ormuz, aunque la situación geopolítica seguía lejos de estar resuelta.
ENERGÍA: el mercado empieza a retirar parte de la prima geopolítica
El petróleo fue uno de los grandes contrastes de la semana. El WTI cerró en 77,08 dólares por barril, con una caída semanal de 8,96%, mientras el Brent terminó en 82,21 dólares, un retroceso de 8,78%.
La magnitud de la caída refleja el cambio en la percepción del riesgo sobre el suministro. Durante los primeros días de la semana, las expectativas de avances en las conversaciones relacionadas con Irán y el estrecho de Ormuz redujeron la prima geopolítica incorporada al crudo. Reuters informó el lunes que las señales de distensión entre Estados Unidos e Irán impulsaron simultáneamente las bolsas mientras presionaban al petróleo.
Pero la semana demostró que esa prima no ha desaparecido. Las noticias sobre posibles restricciones al tránsito marítimo por Ormuz provocaron un fuerte rebote del petróleo el jueves, antes de que volviera a imponerse la expectativa de una posible solución diplomática. El viernes, además, continuaba la incertidumbre sobre la reapertura de la vía marítima.
El gas natural mostró una dinámica mucho más volátil, mientras que los productos energéticos presentaron comportamientos divergentes. La lectura dominante, sin embargo, fue clara: el mercado comenzó a descontar un escenario de menor disrupción energética respecto del que había prevalecido durante las semanas anteriores.
Ese proceso será una de las variables críticas de la nueva semana. El domingo, Irán afirmó que un acuerdo con Omán sobre nuevas rutas marítimas estaba cerca, aunque su implementación dependería de condiciones adicionales relacionadas con Estados Unidos. Al mismo tiempo, se informó de un ataque contra una instalación vinculada a ADNOC en el estrecho.
METALES: el oro recupera protagonismo
Los metales ofrecieron probablemente la señal más contundente del cambio en las expectativas monetarias.
El oro cerró en 4.342,18 dólares por onza, con una ganancia semanal de 7,41%, después de avanzar 2,39% en la última sesión disponible. La plata llegó a 63,5805 dólares y acumuló un avance semanal de 10,27%.
La diferencia respecto del petróleo es significativa. Mientras el crudo perdió parte de su prima geopolítica, el oro recibió simultáneamente flujos defensivos y apoyo de la caída en las expectativas de tipos estadounidenses. El oro alcanzó un máximo de siete semanas después del débil dato de empleo estadounidense, en un contexto de menores expectativas de endurecimiento monetario.
Los metales industriales también terminaron la semana con saldo positivo. El cobre avanzó 1,93%, el platino 5,95% y el paladio 7,93%.
La señal conjunta es más interesante que el movimiento individual de cada metal: el mercado no está simplemente buscando refugio. También está anticipando condiciones financieras potencialmente menos restrictivas, algo que favorece a los metales preciosos y, en determinados segmentos, a los industriales.
FOREX: el dólar pierde impulso y el yen recupera terreno
El mercado cambiario reflejó directamente el cambio de expectativas sobre la Reserva Federal.
El EUR/USD cerró en 1,1557, con un avance semanal de 0,26%. El GBP/USD terminó en 1,3490, prácticamente estable durante la semana, con una ganancia de 0,08%.
El movimiento más significativo apareció en el yen. El USD/JPY terminó en 157,75, con una variación semanal de 0,14%, pero la sesión del viernes estuvo marcada por una fuerte recuperación de la moneda japonesa después del dato laboral estadounidense. El yen se fortaleció rápidamente y que los operadores continuaban atentos al riesgo de intervención.
El comportamiento de otras divisas confirma una pérdida moderada de impulso del dólar. El AUD/USD avanzó 0,64% semanal hasta 0,7066 y el NZD/USD ganó 0,34%, hasta 0,5891. El USD/CHF terminó en 0,8078, mientras el USD/CAD cerró en 1,3933, con una caída semanal de 0,56%.
No obstante, el mercado no ha abandonado completamente al dólar. La clave será determinar si el debilitamiento del empleo representa el inicio de una tendencia de enfriamiento económico o solamente una lectura puntual. Esa distinción será fundamental para las próximas semanas.
RENTA VARIABLE: tecnología lidera el giro hacia el riesgo
La renta variable estadounidense fue el gran ganador de la semana.
El S&P 500 cerró en 7.757,64 puntos, con una ganancia semanal de 3,58%. El Nasdaq avanzó 5,19%, hasta 26.690,62 puntos, mientras el Dow Jones subió 2,96%, hasta 54.036,93. El Russell 2000 ganó 3,52% y terminó en 3.034,49.
La composición del movimiento es especialmente importante. El Nasdaq superó ampliamente al Dow, señal de que el mercado volvió a concentrarse en crecimiento y tecnología. La combinación de resultados corporativos sólidos y menores expectativas de tipos favoreció especialmente a las compañías de crecimiento.
Reuters describió la semana como una nueva prueba para las valoraciones récord de Wall Street, con la inflación estadounidense como próximo gran examen después del fuerte rally tecnológico.
Europa acompañó el movimiento. El DAX cerró en 26.319,45 puntos, con una ganancia semanal de 2,69%; el CAC 40 avanzó 2,41%, hasta 8.714,19, y el Euro Stoxx 50 ganó 2,61%, hasta 6.523,86. El FTSE 100 tuvo un comportamiento más moderado, con un avance de 0,30%, hasta 10.901,46.
En Asia, el comportamiento fue más heterogéneo. El Nikkei 225 terminó en 65.606,71 puntos, con una subida semanal de 1,93%. Shanghai ganó 2,81%, hasta 3.940,04, y el SZSE Component avanzó 5,39%, hasta 14.311,01. En cambio, el Hang Seng retrocedió 0,84% y el KOSPI cayó 5,10%.
La divergencia regional indica que el rally global no tiene una única causa. Estados Unidos está dominado por beneficios, tecnología y expectativas monetarias; Asia mantiene una dinámica mucho más dependiente de sus propias perspectivas de crecimiento y política económica.
CRIPTOACTIVOS: recuperación con mayor amplitud
El mercado cripto también aprovechó el giro hacia activos de riesgo.
Bitcoin terminó en 64.993,10 dólares, con una ganancia semanal de 3,53%. Ethereum avanzó 4,11%, hasta 1.919,48 dólares, mientras BNB subió 4,54%, hasta 600 dólares.
La fortaleza fue mayor en algunos segmentos alternativos. Solana avanzó 6,13%, hasta 76,20 dólares; Cardano ganó 14,72%, hasta 0,1996 dólares; Zcash avanzó 10,25%, hasta 509,42 dólares; y Monero subió 4,23%, hasta 377,17 dólares.
La amplitud del movimiento es relevante. No fue únicamente una recuperación de Bitcoin: varios activos de mayor beta registraron ganancias superiores, algo compatible con un entorno de mayor apetito por riesgo.
Sin embargo, el mercado todavía necesita confirmar que el movimiento puede sostenerse. Las criptomonedas continúan siendo especialmente sensibles a las condiciones de liquidez, al dólar y a los rendimientos reales estadounidenses.
CONTEXTO MACRO Y GEOPOLÍTICO
La semana estuvo dominada por dos fuerzas contrapuestas.
La primera fue monetaria. El deterioro del empleo estadounidense modificó las expectativas sobre la Reserva Federal. La probabilidad implícita de una subida de tipos en septiembre cayó después del informe laboral, mientras los bonos y las acciones reaccionaron favorablemente. El mercado redujo de manera significativa las apuestas por una nueva subida de tipos.
La segunda fue geopolítica. La posible normalización del tránsito por Ormuz redujo la prima energética, pero los acontecimientos del fin de semana demostraron que la situación continúa siendo frágil. El estrecho concentra una parte fundamental del comercio mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier deterioro de las negociaciones puede modificar rápidamente las expectativas de inflación.
El resultado fue una semana en la que el mercado pasó de preocuparse por inflación y energía a preocuparse más por crecimiento y política monetaria.
MERCADO AL INICIO DE LA NUEVA SEMANA
El inicio de la semana presenta una contradicción que será importante para los operadores.
Por un lado, Wall Street llega con máximos históricos y una fuerte aceleración de la tecnología. Por otro, el mercado está entrando en la semana del IPC estadounidense después de haber comprado agresivamente la expectativa de una Fed menos restrictiva.
Ese posicionamiento hace que la inflación sea ahora más importante que el propio dato laboral que desencadenó el movimiento.
El lunes, las bolsas asiáticas comenzaron con tono positivo siguiendo el cierre de Wall Street. Sin embargo, el petróleo volvió a subir ante la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz: Reuters situó el Brent alrededor de 84,32 dólares y el WTI en 78,74 dólares durante la sesión asiática. El oro permanecía cerca de 4.342 dólares después de su fuerte avance semanal.
Es decir, el mercado comienza la nueva semana con una tensión interna: las bolsas descuentan menor presión monetaria, mientras el petróleo recuerda que la inflación todavía puede regresar al centro de la escena.
QUÉ VIGILAR
El principal catalizador será el IPC estadounidense del miércoles 12 de agosto. El calendario proporcionado contempla un IPC anual de 3,4%, frente al 3,5% anterior; un IPC mensual de 0,1%, frente al -0,4%; y un IPC subyacente mensual de 0,2%, frente al 0,0%.
El jueves llegará el PPI estadounidense, con una previsión mensual de 0,2%, junto con las nuevas peticiones de subsidio por desempleo. El viernes, las ventas minoristas permitirán comprobar si el consumidor estadounidense conserva suficiente fuerza para sostener el crecimiento.
En paralelo, el mercado deberá vigilar las negociaciones sobre el estrecho de Ormuz. El comportamiento del petróleo puede convertirse en un factor indirecto de política monetaria si una nueva escalada geopolítica devuelve presión a los precios energéticos.
La temporada de resultados corporativos continuará siendo otro foco relevante, especialmente en tecnología y semiconductores, después de que las ganancias empresariales ayudaran a sostener el rally de Wall Street.
CONCLUSIÓN FYM
Lo que cambió esta semana fue la percepción del equilibrio entre crecimiento y política monetaria. El mercado dejó temporalmente en segundo plano el riesgo de inflación para concentrarse en la posibilidad de una Reserva Federal menos restrictiva.
El ganador fue el riesgo: Nasdaq +5,19%, S&P 500 +3,58%, Russell 2000 +3,52% y Bitcoin +3,53%. El oro, sin embargo, mostró que la búsqueda de protección no desapareció: avanzó 7,41% hasta 4.342,18 dólares. En el extremo opuesto, el WTI perdió 8,96% y cerró en 77,08 dólares.
La narrativa que ganó fuerza fue la de desaceleración suficiente para aliviar la política monetaria, pero no necesariamente suficiente para provocar una recesión inmediata. La narrativa que perdió relevancia fue la de una presión energética permanentemente elevada, aunque los acontecimientos del fin de semana demostraron que sería prematuro descartarla.
Ahora el mercado necesita una confirmación. El IPC estadounidense será el examen que determine si el rally puede extenderse o si las cotizaciones han avanzado demasiado rápido respecto de los fundamentos.
El mercado compró una Fed menos restrictiva; esta semana tendrá que demostrar que la inflación le permite hacerlo.