EE. UU. crece más de lo previsto, pero el PCE vuelve a presionar a la Fed

— Equipo Editorial

EE. UU. crece más de lo previsto, pero el PCE vuelve a presionar a la Fed

La batería de datos publicada hoy en Estados Unidos dejó una señal incómoda para los mercados: la economía mantiene una capacidad de crecimiento mayor a la esperada, mientras la inflación vuelve a mostrar resistencia en niveles todavía elevados. El dato más relevante fue la revisión del PIB del primer trimestre, que mostró una expansión anualizada del 2,1%, por encima del 1,6% previsto y claramente superior al 0,5% anterior.

El problema para los inversores es que esa fortaleza llega acompañada de una inflación PCE que sigue lejos del objetivo de la Reserva Federal. El índice de precios del gasto en consumo personal avanzó 4,1% anual en mayo, en línea con la previsión, pero por encima del 3,8% previo. En términos mensuales, el PCE subió 0,4%, algo menos que el 0,5% esperado, aunque igual que el registro anterior.

El resultado combina dos mensajes difíciles de conciliar: la actividad económica no muestra una desaceleración suficiente como para justificar una relajación monetaria rápida, pero la inflación tampoco ofrece una señal clara de alivio. Para la Fed, esto refuerza la necesidad de mantener una postura prudente.

El PCE mantiene la presión inflacionaria

El dato más seguido por la Reserva Federal fue el PCE subyacente, que excluye alimentos y energía. En mayo, el indicador se ubicó en 3,4% anual, igual que la previsión y por encima del 3,3% previo. En la lectura mensual, el avance fue de 0,3%, también en línea con lo esperado y sin cambios frente al dato anterior.

Esto sugiere que la inflación subyacente no está acelerando de forma desordenada, pero tampoco está convergiendo con rapidez hacia el objetivo del 2%. Para los mercados, esa diferencia es clave: mientras el PCE general volvió a superar el 4%, la Fed tiene menos margen para validar expectativas agresivas de recortes de tasas.

También dentro de los datos vinculados al PIB, el índice de precios de bienes y servicios incluidos en el producto se ubicó en 3,6%, por encima del 3,5% previsto, aunque levemente por debajo del 3,7% anterior. A su vez, los gastos de consumo personal subyacentes del primer trimestre marcaron 4,40%, en línea con la previsión, pero muy por encima del 2,70% previo.

Consumo fuerte y bienes duraderos en caída

El consumo volvió a mostrar fortaleza. El gasto personal mensual aumentó 0,7% en mayo, superando el 0,6% previsto y acelerándose desde el 0,4% anterior. Este dato confirma que los hogares siguen sosteniendo buena parte del crecimiento, pese al entorno de tasas altas y a la presión inflacionaria.

Sin embargo, no todos los componentes fueron positivos. Los pedidos de bienes duraderos cayeron 4,5% en mayo, una baja fuerte aunque algo menor al descenso de 5,0% esperado. El contraste con el avance previo de 8,5% muestra una corrección relevante en un segmento volátil, especialmente sensible a inversión empresarial, transporte y equipamiento.

La lectura conjunta apunta a una economía que todavía conserva tracción por el lado del consumo, pero con señales mixtas en inversión y bienes duraderos. No es un escenario de enfriamiento claro, sino de expansión irregular con inflación persistente.

Lectura de mercado

Para los inversores, la publicación refuerza el escenario de tasas altas por más tiempo. Un PIB del 2,1% reduce el temor a una desaceleración inmediata, pero un PCE anual del 4,1% complica cualquier expectativa de flexibilización monetaria rápida.

En el corto plazo, este tipo de datos tiende a sostener la sensibilidad del dólar, los rendimientos de los bonos del Tesoro y las bolsas estadounidenses a cada nueva publicación macroeconómica. La renta variable puede encontrar apoyo en la resiliencia del crecimiento, pero las valoraciones siguen expuestas a una Fed menos dispuesta a recortar si la inflación permanece elevada.

En el mediano plazo, el mercado deberá resolver si está frente a una economía capaz de absorber tasas altas sin deteriorarse o si el consumo comenzará a perder fuerza en los próximos meses. Ese punto será decisivo para activos de riesgo, bonos y dólar.

Conclusión FyM

La jornada dejó una señal clara: la economía estadounidense sigue demasiado firme como para alimentar una narrativa de recortes inminentes, pero la inflación sigue demasiado alta como para que la Fed pueda relajar su discurso.

Para las próximas sesiones, los operadores deberán vigilar tres variables: la evolución del PCE subyacente, la resistencia del consumo y la reacción de los rendimientos estadounidenses. Mientras el crecimiento se mantenga por encima de lo esperado y la inflación continúe lejos del objetivo, el mercado seguirá operando bajo una lógica de cautela monetaria, incluso si el apetito por riesgo se mantiene activo.