Datos de EE.UU. dejan una señal mixta: actividad resiste, pero inflación y empleo generan dudas
— Equipo Editorial

La economía estadounidense mostró hoy una combinación de fortaleza y desaceleración que vuelve a complicar la lectura sobre el rumbo de la Reserva Federal.
Los datos publicados en Estados Unidos ofrecieron señales contrapuestas. El PMI manufacturero de S&P Global se ubicó en 53,9 puntos, por encima de los 53,2 esperados y en línea con el registro anterior, mientras que el ISM manufacturero cayó a 54,6 desde 55,6, por debajo de los 55,2 previstos. Al mismo tiempo, el componente de precios pagados permaneció en 71,1 puntos y las vacantes laborales de JOLTS llegaron a 7,271 millones, frente a 7,330 millones esperados.
La combinación refuerza la percepción de una economía que todavía crece, pero con señales de pérdida de impulso y presiones inflacionarias que siguen siendo incómodamente elevadas.
El mercado recibe estos datos en un contexto particularmente sensible para las tasas de interés. El sector manufacturero estadounidense continúa expandiéndose, aunque con una moderación de los nuevos pedidos y del empleo, mientras que las presiones sobre los costos permanecen elevadas. Varios medios indicaron que los mercados estaban asignando alrededor de un 70% de probabilidad a una suba de 25 puntos básicos de la Fed en septiembre.
El PMI manufacturero supera las expectativas, pero pierde impulso
El primer dato relevante fue el PMI manufacturero de Estados Unidos, que alcanzó 53,9 puntos en agosto. El resultado superó los 53,2 puntos previstos y se mantuvo sin cambios respecto del mes anterior.
La lectura es importante porque un PMI superior a 50 continúa señalando expansión de la actividad manufacturera. En consecuencia, el indicador no ofrece evidencia de una contracción industrial, pero tampoco muestra una aceleración frente al mes anterior. La fotografía es la de un sector que mantiene crecimiento, aunque sin ganar velocidad.
Esta lectura coincide parcialmente con el comportamiento observado durante las últimas semanas en los indicadores de actividad estadounidenses. Los PMI siguen funcionando como una referencia adelantada para evaluar el ciclo económico y sus posibles implicancias sobre las expectativas de política monetaria.
El contraste apareció con el ISM manufacturero. El índice descendió a 54,6 puntos en agosto, desde los 55,6 de julio y por debajo de los 55,2 esperados. Aun así, permanece claramente por encima del umbral de 50 y confirma el octavo mes consecutivo de expansión del sector.
La desaceleración fue visible en algunos de sus componentes. El índice de nuevos pedidos cayó a 53,7 desde 56,7, mientras que la producción se redujo ligeramente hasta 58,3 desde 58,5. El índice de empleo manufacturero también retrocedió hasta 51,2, frente a 52,8 en julio y 52,5 previstos.
Reuters destacó precisamente esta pérdida de velocidad en los nuevos pedidos y el empleo, aunque señaló que el componente laboral del ISM históricamente no constituye un predictor especialmente fiable del empleo manufacturero que posteriormente refleja el informe oficial de nóminas.
La importancia de esta divergencia aumenta porque el mercado se encuentra en plena evaluación de la fortaleza del ciclo estadounidense.
La inflación manufacturera sigue siendo el principal problema
El elemento potencialmente más incómodo para la Fed aparece en los precios. El índice de precios pagados del ISM permaneció en 71,1 puntos, exactamente igual que en julio y por encima de los 70,5 esperados.
El dato importa porque muestra que la desaceleración de la actividad no está acompañada todavía por una reducción equivalente de las presiones sobre los costos de producción. Además, el índice de entregas de proveedores aumentó hasta 59,3 desde 58,9, señal de mayores tiempos de entrega y persistencia de restricciones en las cadenas de suministro.
Por eso, el mensaje para la política monetaria resulta más complejo que una simple desaceleración económica. Si la actividad pierde velocidad pero los precios de producción permanecen elevados, la Fed dispone de menos margen para responder rápidamente con una política monetaria más expansiva.
El contexto inflacionario ya había sido uno de los principales factores detrás de la reciente reevaluación del dólar y de las tasas.
JOLTS mejora, pero no alcanza las expectativas
El mercado laboral tampoco ofreció una señal completamente concluyente. La encuesta JOLTS registró 7,271 millones de vacantes en julio, frente a 7,330 millones esperados y 7,182 millones en junio.
En términos absolutos, las vacantes aumentaron en 89.000 durante el mes. El dato oficial del Bureau of Labor Statistics confirma además que las contrataciones alcanzaron 5,072 millones y que las separaciones totales se ubicaron en 5,038 millones.
La diferencia entre el dato efectivo y el consenso es relevante: el mercado laboral no está mostrando un deterioro abrupto, pero tampoco una fortaleza suficiente como para disipar las dudas sobre la desaceleración.
La combinación de más vacantes que en junio, pero menos de las previstas, mantiene abierta la discusión sobre cuánto margen conserva la economía para sostener el crecimiento sin generar nuevas presiones salariales.
En este punto, el dato JOLTS adquiere todavía mayor importancia porque el mercado comienza a preparar el terreno para el informe oficial de empleo del viernes. Reuters señaló que los economistas esperan que las nóminas no agrícolas se recuperen después de la caída registrada en julio.
La construcción se contrae y completa una fotografía menos uniforme
El otro dato relevante de la jornada fue el gasto en construcción, que cayó 0,5% mensual en julio, frente a una previsión de estabilidad de 0,0% y después de un registro anterior de 0,0%.
El resultado añade una señal de debilidad a la fotografía de la economía estadounidense. El indicador mide el valor de las obras realizadas en Estados Unidos tanto en construcción privada como pública, incluyendo proyectos residenciales y no residenciales.
Por sí solo, el retroceso no modifica la trayectoria macroeconómica estadounidense. Sin embargo, combinado con la moderación del ISM, la caída de los nuevos pedidos y el deterioro del componente laboral manufacturero, sí contribuye a construir una narrativa de crecimiento menos homogéneo.
Lectura de mercado: crecimiento suficiente, inflación demasiado persistente
La lectura conjunta de los datos es más importante que cada indicador por separado. Estados Unidos continúa creciendo: el PMI se mantiene en 53,9 y el ISM en 54,6. Sin embargo, el ritmo de expansión manufacturera pierde fuerza, el gasto en construcción retrocede y las vacantes JOLTS quedan por debajo del consenso.
Al mismo tiempo, los precios pagados del ISM permanecen en 71,1 puntos.
Esa combinación crea un problema para los inversores: la economía no se está enfriando lo suficiente como para eliminar rápidamente las presiones inflacionarias, pero tampoco mantiene el mismo impulso observado durante los meses anteriores.
La reacción de los activos debe interpretarse además dentro de un escenario de tasas ya tensionado. Reuters informó que el rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años había alcanzado alrededor de 4,8%, mientras los mercados seguían aumentando las probabilidades de una suba de tasas de la Fed en septiembre.
Para el dólar, el escenario continúa siendo potencialmente favorable si la persistencia de la inflación obliga a mantener una postura restrictiva. De hecho, el dólar avanzaba mientras las tensiones geopolíticas y el aumento del petróleo reforzaban las preocupaciones inflacionarias, con los operadores asignando una probabilidad cercana al 66% a una suba de tasas en septiembre.
Esto explica por qué los datos de actividad no deben interpretarse aisladamente. Un ISM algo más débil podría, en principio, favorecer una menor presión sobre las tasas; pero si los precios permanecen elevados, el efecto puede quedar neutralizado.
Conclusión FyM
El mensaje que dejan los datos estadounidenses de hoy no es el de una economía en recesión, sino el de una economía que comienza a perder velocidad mientras la inflación manufacturera continúa demasiado alta para permitir una relajación monetaria sencilla.
Para los operadores, la clave estará ahora en determinar si la moderación observada en nuevos pedidos, empleo, construcción y vacantes laborales representa el comienzo de una desaceleración más amplia o simplemente una pausa dentro de un ciclo todavía expansivo. El informe de empleo del viernes será decisivo para responder esa pregunta.
Mientras tanto, el mercado seguirá vigilando tres variables: la evolución de los rendimientos del Treasury, la reacción del dólar y la capacidad de los indicadores de actividad para desacelerarse sin que la inflación permanezca elevada. Si crecimiento y empleo continúan perdiendo fuerza, aumentará la presión para revisar las expectativas de tasas; si los precios siguen resistentes y el mercado laboral aguanta, la Fed tendrá argumentos para mantener una postura restrictiva durante más tiempo.
En otras palabras, la principal señal de hoy no es que Estados Unidos esté perdiendo crecimiento, sino que la combinación entre crecimiento todavía positivo e inflación persistente vuelve mucho más difícil anticipar el próximo movimiento de la Reserva Federal.