Catástrofe de Nepal en números: más de 630 muertos y pérdidas de hasta el 10% del PIB

— Equipo Editorial

Catástrofe de Nepal en números: más de 630 muertos y pérdidas de hasta el 10% del PIB

La catástrofe provocada por una enorme riada en la frontera entre Nepal y China deja hasta ahora 633 muertos y casi 3.000 desaparecidos, mientras los equipos de rescate continúan buscando supervivientes en una de las zonas más afectadas del Himalaya.

La magnitud de la tragedia

El balance continúa aumentando a medida que los equipos de emergencia consiguen acceder a zonas que permanecieron aisladas desde el miércoles. Según la última actualización de las autoridades nepalesas, 626 personas han muerto en Nepal y 2.426 permanecen desaparecidas. En el lado chino, las autoridades contabilizan siete fallecidos y 554 desaparecidos, lo que eleva el balance conjunto a 633 muertos y 2.980 personas sin localizar. Cerca de 777 extranjeros figuran entre los desaparecidos.

La catástrofe comenzó el 26 de agosto con el colapso de una masa glaciar y de rocas en el Himalaya, que desencadenó una enorme avalancha de hielo, sedimentos y agua sobre los sistemas fluviales de la región. El fenómeno golpeó especialmente el valle del río Bhote Koshi, en Nepal, y la zona fronteriza de Gyirong, en el Tíbet. La fuerza de la corriente destruyó localidades, carreteras, puentes, instalaciones eléctricas y parte de la infraestructura fronteriza entre ambos países.

La situación sigue siendo peligrosa. El material desprendido llegó a formar un lago de barrera en la zona alta del sistema fluvial, generando inicialmente el temor a una segunda inundación. El riesgo ha disminuido después de que las autoridades chinas determinaran que el nivel del agua había comenzado a bajar, permitiendo reanudar las operaciones de rescate.

La dimensión económica empieza ahora a quedar expuesta. El ministro de Finanzas de Nepal, Swarnim Wagle, estimó que el país podría necesitar entre 4.000 y 5.000 millones de dólares para la reconstrucción, una cifra equivalente a aproximadamente una décima parte de la economía nacional. El Gobierno todavía está evaluando las pérdidas, por lo que el cálculo podría cambiar a medida que se conozca el alcance de los daños.

El impacto sobre energía, infraestructura y actividad económica

Uno de los principales canales de transmisión económica será la generación hidroeléctrica. Más del 12% de la capacidad nacional de generación se encuentra afectada por los daños provocados por las inundaciones, mientras varias instalaciones fueron directamente alcanzadas por el torrente de agua, hielo, rocas y sedimentos. La infraestructura hidroeléctrica es especialmente relevante para Nepal porque representa uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento y una fuente estratégica de ingresos futuros.

El golpe también alcanza al comercio. La destrucción del paso fronterizo de Gyirong interrumpió una ruta relevante entre Nepal y China, mientras decenas de kilómetros de carreteras y numerosos puentes quedaron destruidos. El Financial Times informó que unas 80 estructuras de este tipo y aproximadamente 40 kilómetros de carreteras resultaron afectados.

El turismo constituye otro riesgo. Las zonas afectadas forman parte de rutas utilizadas por excursionistas, peregrinos y visitantes internacionales, y entre los desaparecidos hay cientos de extranjeros. La destrucción de caminos, instalaciones y rutas de acceso puede afectar durante meses una actividad fundamental para la generación de divisas de Nepal.

El impacto sobre las finanzas públicas será igualmente relevante. Nepal deberá afrontar simultáneamente las necesidades de emergencia y una reconstrucción de infraestructura crítica, en una economía que depende fuertemente de las remesas, el turismo y la energía hidroeléctrica. El cálculo preliminar de entre 4.000 y 5.000 millones de dólares coloca el costo potencial de la reconstrucción cerca del 10% del PIB.

La primera reacción de los mercados

La respuesta financiera ya comenzó a observarse en el mercado accionario nepalés. El NEPSE cayó 35,92 puntos, equivalentes a 1,38%, el miércoles, mientras los inversores reaccionaban a los primeros informes sobre daños en proyectos hidroeléctricos e infraestructura. El índice hidroeléctrico perdió 2,84% y el de seguros no vida cayó 3,90%, reflejando dos de los principales riesgos financieros derivados de la tragedia.

La presión fue especialmente fuerte sobre las empresas directamente expuestas a la región. Rasuwagadhi Hydropower y Mailung Khola llegaron al límite inferior de negociación, mientras Trishuli Hydropower perdió 12,95%, Upper Mailung Khola 11,56% y Sanjen Hydropower 11,18%. La reacción muestra que el mercado está intentando anticipar no solamente los daños físicos, sino también las pérdidas de generación, las necesidades de reconstrucción y las eventuales indemnizaciones de seguros.

La caída de las aseguradoras introduce otro canal de riesgo. Los inversores están descontando un incremento potencial de las obligaciones por daños en centrales hidroeléctricas, viviendas, vehículos e infraestructura comercial. El deterioro de las acciones de seguros no implica necesariamente que todas las compañías vayan a registrar pérdidas extraordinarias, pero sí refleja la incertidumbre sobre el tamaño final de los reclamos.

Lectura de mercado

Desde la perspectiva de los mercados internacionales, el impacto directo de la catástrofe sobre los grandes índices globales debería ser limitado. Nepal representa una economía pequeña y el desastre no modifica por sí mismo las perspectivas de crecimiento de Estados Unidos, Europa o China. La relevancia financiera está concentrada en otros canales: infraestructura, energía, comercio regional, turismo, aseguradoras y necesidades de financiación para la reconstrucción.

La situación adquiere mayor importancia para China y para los mercados asiáticos por la localización del desastre y por la interrupción de infraestructura fronteriza. La destrucción de instalaciones en el corredor Nepal-Tíbet puede afectar temporalmente los flujos comerciales y aumentar las necesidades de inversión pública y privada en infraestructura resiliente.

El otro elemento de mediano plazo es energético. El daño a proyectos hidroeléctricos puede reducir temporalmente la capacidad de generación de Nepal y retrasar proyectos destinados a ampliar las exportaciones de electricidad. Para los inversores, la pregunta no será únicamente cuánto cuesta reparar las instalaciones, sino cuánto tiempo permanecerán fuera de servicio y quién absorberá el costo.

La catástrofe también vuelve a poner en primer plano el riesgo climático y la vulnerabilidad de los activos de infraestructura en zonas de alta montaña. El Wall Street Journal señala que el calentamiento global está acelerando la pérdida de hielo y debilitando estructuras naturales en regiones montañosas, aumentando el riesgo de deslizamientos, avalanchas e inundaciones de origen glaciar.

Eso puede tener una implicancia financiera más amplia: el costo del seguro, la financiación y la construcción de infraestructura hidroeléctrica en regiones de riesgo podría comenzar a incorporar primas mayores por vulnerabilidad climática. En Nepal, donde la hidroelectricidad es una de las principales apuestas de desarrollo, esta variable puede convertirse en un factor estructural de valoración.

Conclusión FyM

La catástrofe de Nepal dejó de ser únicamente una emergencia humanitaria y comienza a convertirse en un problema económico de gran magnitud. Con 633 muertos, casi 3.000 desaparecidos y una estimación preliminar de reconstrucción de hasta 5.000 millones de dólares, el desafío para el Gobierno será restablecer infraestructura, recuperar capacidad energética y mantener operativos los principales canales de comercio y turismo.

Para los mercados, el primer termómetro será el comportamiento de las acciones hidroeléctricas y de las aseguradoras en Nepal. A nivel regional, habrá que observar la recuperación del comercio fronterizo con China, el suministro eléctrico y las necesidades de financiación. A nivel internacional, el episodio tendrá una incidencia limitada sobre los grandes índices, pero puede reforzar el debate sobre el riesgo climático y el costo de asegurar infraestructura crítica en regiones vulnerables.

La prioridad de los operadores durante las próximas sesiones será distinguir entre el impacto inmediato -centrado en rescate, daños e interrupciones- y las consecuencias económicas de segundo orden: reconstrucción, energía, turismo, seguros y deuda pública. Mientras el balance de víctimas continúa actualizándose, también lo hará la estimación del costo financiero de una tragedia cuya dimensión económica apenas comienza a conocerse.