Calendario económico: una semana decisiva para las expectativas sobre tasas entre la Fed, el BCE y el Banco de Inglaterra
— Equipo Editorial

Los mercados afrontarán una de las semanas más relevantes de julio con una agenda macroeconómica capaz de redefinir las expectativas sobre política monetaria en las principales economías desarrolladas. Entre el 20 y el 24 de julio, los inversores deberán procesar indicadores de inflación, empleo, actividad económica y consumo, además de la decisión de tasas del Banco Central Europeo (BCE) y una batería de intervenciones de banqueros centrales.
El foco no estará puesto únicamente en la publicación de los datos, sino en su capacidad para confirmar o cuestionar el escenario que actualmente descuentan los mercados: una inflación que continúa moderándose de forma gradual, un crecimiento económico que pierde dinamismo sin entrar en una recesión profunda y bancos centrales que avanzan con extrema cautela hacia una política monetaria menos restrictiva.
Agenda
La agenda comenzará hoy lunes 20 de julio con la publicación del Índice de Precios al Productor (IPP) de Alemania correspondiente a junio. El consenso anticipa una caída mensual del 0,2%, tras el incremento del 0,3% registrado previamente, mientras que Estados Unidos divulgará el Índice Principal (Leading Index) de junio, para el cual se espera un retroceso del 0,1%, igual al observado en el mes anterior. Aunque ninguno de los dos indicadores suele provocar movimientos bruscos por sí solo, ambos ofrecen señales tempranas sobre la evolución de la actividad económica y las presiones inflacionarias.
El martes el protagonismo se trasladará al Reino Unido. El mercado conocerá la evolución del empleo, con una previsión de creación de 100.000 puestos de trabajo, una tasa de desempleo estable en 4,9% y un crecimiento de los salarios, incluidos los bonos, del 4,5%, ligeramente por encima del 4,4% previo. Estas cifras serán especialmente relevantes para el Banco de Inglaterra, que continúa evaluando hasta qué punto las presiones salariales siguen alimentando la inflación de servicios.
Ese mismo día también se publicarán los índices ZEW de confianza económica en Alemania y la zona euro. Las previsiones apuntan a una mejora del indicador alemán hasta 15,7 puntos, desde 10,5, mientras que el componente de expectativas para la economía alemana seguiría siendo negativo en -77,8 puntos, aunque mejorando frente al -81,0 anterior. En paralelo, el índice ZEW de la zona euro podría avanzar hasta 11,5 puntos, desde 9,5, reflejando una recuperación todavía frágil de la confianza empresarial.
La atención se intensificará el miércoles con los datos de inflación del Reino Unido. El consenso espera que el IPC anual permanezca en 2,7%, mientras que la inflación mensual se ubicaría en 0,2% tras la caída del 0,6% registrada previamente. Estos datos podrían resultar determinantes para calibrar el calendario de futuras decisiones del Banco de Inglaterra.
Durante la sesión estadounidense, el mercado recibirá además los inventarios semanales de petróleo de la Agencia Internacional de Energía (AIE), con una previsión de descenso de 1,692 millones de barriles, junto con la tradicional referencia sobre los inventarios en Cushing. Aunque estos datos suelen impactar principalmente sobre el mercado energético, también condicionan las expectativas de inflación a corto plazo.
El jueves será, probablemente, la jornada más importante de la semana en Europa. El Banco Central Europeo anunciará su decisión sobre los tipos de interés. El mercado espera que la tasa principal permanezca en 2,40%, mientras que la facilidad de depósito seguiría en 2,25% y la facilidad marginal de crédito en 2,65%.
Más allá de la decisión, el verdadero foco estará en el comunicado oficial y, especialmente, en la conferencia de prensa de la presidenta Christine Lagarde. Los inversores buscarán señales sobre la posibilidad de nuevos recortes durante el segundo semestre o, por el contrario, un mensaje de mayor prudencia ante una inflación que continúa moderándose, pero que aún presenta cierta resistencia en el sector servicios.
Ese mismo jueves Estados Unidos publicará las nuevas solicitudes de subsidio por desempleo, con una previsión de 211.000, frente a las 208.000 anteriores. Aunque se trata de un indicador semanal, continúa siendo una de las referencias más seguidas por la Reserva Federal para evaluar la solidez del mercado laboral.
La semana concluirá el viernes con una intensa batería de indicadores PMI preliminares correspondientes a julio. Alemania registraría un PMI manufacturero de 50,5 puntos, prácticamente estable frente al 50,3 anterior, mientras que el PMI de servicios se situaría en 49,0, ligeramente por encima del 48,6 previo.
En la zona euro, el consenso proyecta un PMI manufacturero de 51,6, un PMI de servicios de 49,8 y un índice compuesto de 50,0, niveles que reflejan una economía creciendo muy cerca de la línea que separa expansión y contracción.
Estados Unidos también presentará sus PMIs preliminares, con expectativas de 54,5 para manufacturas y 51,4 para servicios, ambos ligeramente superiores a las lecturas anteriores. Además, se publicarán las ventas de viviendas nuevas, que podrían aumentar hasta 604.000 unidades, frente a las 580.000 del mes previo, mientras que los permisos de construcción se situarían en torno a 1,367 millones, ligeramente por debajo de los 1,410 millones anteriores.
Lectura de mercado
La combinación de esta agenda refleja un mercado que continúa evaluando si las principales economías avanzan hacia un escenario de "aterrizaje suave". Los inversores ya descuentan que la inflación se encuentra mucho más controlada que hace dos años, pero todavía necesitan confirmar que esa desaceleración puede sostenerse sin provocar un deterioro significativo del crecimiento o del empleo.
En Europa, cualquier sorpresa en la comunicación del BCE podría generar movimientos relevantes en el euro y en los mercados de renta fija, especialmente si Christine Lagarde modifica el tono respecto a futuros recortes de tasas. En Estados Unidos, en cambio, la atención seguirá centrada en comprobar si la economía mantiene un crecimiento suficiente para evitar una desaceleración más pronunciada, mientras la Reserva Federal continúa evaluando el momento adecuado para flexibilizar su política monetaria.
El mercado ha pasado de debatir exclusivamente cuándo llegarán los recortes de tasas a analizar cuántos serán realmente necesarios durante los próximos trimestres. Esa diferencia explica por qué cada dato macroeconómico adquiere ahora un peso considerablemente mayor.
Conclusión FYM
La semana que comienza reunirá prácticamente todos los ingredientes que suelen aumentar la volatilidad: inflación, empleo, actividad económica, bancos centrales y energía. Aunque es posible que ninguna publicación individual cambie por completo la narrativa de los mercados, el conjunto de los datos permitirá evaluar si la economía global continúa avanzando hacia un crecimiento moderado con inflación controlada o si empiezan a aparecer señales de un enfriamiento más acelerado.
Para los operadores, la clave estará menos en los datos aislados que en la coherencia del conjunto. Si inflación, empleo y actividad continúan alineándose con un escenario de desaceleración ordenada, aumentará la confianza en una transición gradual hacia condiciones monetarias menos restrictivas. Si, por el contrario, alguno de estos pilares sorprende de forma significativa, las expectativas sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal, el BCE y el Banco de Inglaterra podrían ajustarse rápidamente, incrementando la volatilidad en divisas, renta variable y bonos durante las próximas sesiones.